Siempre hay Palabras
¡Buenas a todos! ¿Cómo les va? ¿Cómo los está tratando marzo? Acá les hablo yo, desde mi clásico sillón en mi última semana de vacaciones antes de empezar las clases un ciclo lectivo más y, por tercer año consecutivo, hago una pequeña seguidilla de posts dentro de esta sección que es "Un Viaje Inesperado".

Sin embargo, he visto que muchos youtubers o bloggers en general que son de argentina y están cursando sus estudios universitarios, no hablan del general y fiel acompañante del estudiante universitario: el mate.

Creo que después de tres años de experiencia, puedo verme en la materia de recomendar cómo sería el equipo de mate ideal para un universitario, después de tantas macanas y tantos errores que fui cometiendo. LET'S GO.





El mate acompaña los salones de clases, de estudio y también en las casas donde las horas de estudio y trabajo todavía no han terminado. El principal motivo es que mantiene despierto al estudiante (y, para qué engañarnos, también al profesor) sin discriminar el momento del día, la hora, el clima o lo aburrida que esté la clase.

Muchos extranjeros comparan al sabor de la yerba mate con el té verde aunque, de hecho, el mate tiene muchas más propiedades beneficiosas para el cuerpo que esta otra infusión. El principal componente de la yerba mate es la mateína que, en criollo, sería como un primo tanto de la cafeína (que, obviamente, encontramos en el café o en bebidas como la coca-cola) y la teína (que encontramos en la gran variedad de té que podemos adquirir). La mateína lo que hace es combatir la fatiga tanto física como mental y posee una gran cantidad de antioxidantes que benefician al metabolismo.

Existen miles de variedades del mate y cada uno se adapta a la que más le guste: está el mate dulce, amargo, con hierbas (o, como decimos en mi casa, con yuyitos), mate de café dulce o amargo (este en invierno es LA BOMBA), yerbas saborizadas, yerbas más fuertes o más suaves, especiales para la acidez estomacal y miles de variedades más. Siempre está bueno ir experimentando nuevas variedades del mate y siempre podemos descubrir algo bueno.




Lo que más se ve en la universidad, por lo menos en la experiencia que he tenido y también recabando información entre estudiantes de muchas partes de mi país y mi misma provincia, el mate predominante es el amargo por excelencia ya que no se requiere ningún envase extra para poder transportar el azúcar (que, si se vuelca en la mochila o cualquier otro lugar, estamos en un grave problema). Pero las grandes variaciones se encuentran en el estilo de la yerba y las diferencias nacen según el gusto del cebador o de los que forman parte del grupo de mate (normalmente, en mi grupo usual de compañeros, somos cinco, seis o hasta siete personas tomando de un mismo mate).

Personalmente, soy de una yerba mate con palo que es de las más suaves y es lo que compone al "mate tradicional", que en su composición tienen 70% yerba mate y 30% palo. Esta es la ideal para mezclarla con hierbas (abrir un saquito de cualquier té y mezclarlo con la yerba) y para levantar la media mañana o la media tarde de clases, la considero ideal. Mi yerba favorita para esta clase de mate es de la marca Piper Pol porque no tiene mucho palo, no es polvosa así que no se mete nada por la bombilla y tampoco hay riesgo de dolores de panza, se mantiene por mucho tiempo sin lavarse y tiene un regusto cítrico que me gusta muchísimo.

Sin embargo, si buscan sabores más fuertes o necesitan sí o sí despertarse, está la yerba mate despalada o sin palo que se caracteriza por tener un sabor más intenso y ésta debe tener un 90% de yerba mate y el 10% restante de palo. Esta clase de yerbas son ideales para esas mañanas bien temprano donde no nos despertamos con nada o a la hora de la siesta que tenemos clases y necesitamos mantenernos despiertos o, desde luego, las clásicas noches en vela de estudio. La marca que más recomiendo para esta clase de mate con sabor intenso es Rosamonte.

Dentro de estas dos gran variedades de yerbas, éstas son las dos más adquiridas porque son las que más gustan a todos y son las que generalmente mantienen más despierto a todos y es la yerba que más fácil se encuentra, la que está en un rango medianamente económico que todos nos podemos permitir.

Obviamente, las variedades yerbas no terminan acá y existen muchísimas más, por eso les recomiendo esta página que la estuve chequeando. Si quieren conocer otras variedades de yerba pueden hacer click acá




Puesto que, usualmente, las clases de la universidad duran regularmente 3 horas, requerimos de un mate de boca ancha para que no se lave muy rápidamente y también depende de la forma de cebar y de la yerba que se utilice. Nuevamente, depende de tus gustos la yerba y también varía mucho la forma de cada cebador. Sin embargo, lo ideal es que no se lave sino hasta terminada la clase porque así no tenés que salir en medio de la clase a cambiar la yerba.

No voy a meterme en cómo preparar el mate porque hay diez mil millones de formas de prepararlo y cada uno se maneja con su estilo y acá, nuevamente, es una cuestión de gustos y un poco de la tradición que siga cada uno para preparar el mate.

También deberían tener en cuenta el tipo de mate y acá también los tipos de mates son infinitos: mate de calabaza (a éste hay que curarlo previamente antes de su uso), de madera, de vidrio, de lata, de pezuña, entre muchos otros. Los que yo  recomiendo son los de acero inoxidable o los de vidrio porque ambos no requieren de ese soporte metálico que necesita el mate de madera, por ejemplo, y también los de acero inoxidable conservan muchísimo mejor la temperatura y son fáciles de guardar en la mochila o en el equipo de mate ya que no ocupan tanto espacio y también más cómodos porque podés apoyarlos sobre el banco sin miedo a que se caiga todo y tienen un mejor agarre para poder tomar apuntes mientras tomás tu mate. (Si no saben de qué mate estoy hablando, tienen una imagen en pantalla acá abajo)





Por excelencia, el termo infaltable que veo en todas las universidades indiscriminadamente es el de acero inoxidable, con tapa y sin mango. Este está dentro de los más económicos pero, cuando se lo busca muy bien, los encontramos de muy buena calidad. Generalmente, esta clase de termos son tanto para mantener bebidas frías y calientes pero cuando le metés bebidas frías, después cuando querés poner agua en el termo, esto hace muy difícil mantener caliente al agua (tip brindado por mi vieja)

Generalmente los termos ideales son aquellos que te entren en la mochila y sean de un tamaño mediano que si, hace que el agua no dure tanto, pero pueden organizarse en tres o cuatro compañeros para que lleven los termos y así poderse ir turnando los termos para toda una clase entera e, incluso, para una mañana, tarde o jornada completa. (También, tienen una imagen en pantalla para tener una guía más visual).



En conclusión... el mate no es tomado a la ligera en esta etapa donde es una infusión que acompaña no sólo al estudiante, sino al que trabaja, al que está de vacaciones... a todo el mundo. Y el mate significa no sólo un brebaje que te mantiene despierto, sino que te brinda la oportunidad de conocer personas. Hay que admitirlo, ¿quién no conoció a un compañero sólo porque le ofrecieron o te ofreció un mate en medio de una reunión o de una clase? Así conocí a mis mejores amigos de la universidad, gracias al mate mantengo a mis amistades del secundario y mis amistades de la infancia. Es lo que me permite acompañar una buena conversación y gracias a él suceden las mejores conversaciones.

***

Pero bueno, ¡esto fue todo! Espero que les haya gustado este post, que les haya servido de información. Me gustaría que me contaran: ustedes, ¿toman mate? ¿lo toman muy seguido? ¿cómo les gusta el mate?
Gracias nuevamente por estar del otro lado y nos vamos a estar viendo muy pronto







¡¡Muy buen y caluroso sábado para todos ustedes!! ¿Cómo les va? ¿Cómo los trata este tiempo? Acá andamos con un calor que nada más pinta para unos tererés, aire acondicionado y pileta para rato, pero bueno, hay que trabajar y en mi caso hoy me toca traerles esta reseña que hace rato tengo pendiente pero que al fin pude sentarme y escribirla para todos ustedes. Así que me dejo de charlar y LET'S GO.






Autor: Nicolás H. Manzur.

Editorial: Thelema.

Páginas: 268.

ISBN: 978-987-4002-14-3.

Género: Narrativa Argentina. Literatura Argentina.

Saga: El Renacer.

¡¡Muchísimas gracias al autor, Nicolás H. Manzur, por depositar su confianza en el blog para hacer esta reseña así como la posibilidad de un ejemplar virtual para poder realizar esta reseña!!








La aventura de Marina continúa en esta segunda entrega.
Nuevos enemigos acechan la paz lograda en la Lucila del Mar.
¿Podrá nuestra heroína derrotar a los seres que la crearon?





Vamos a comenzar con una advertencia: este libro no es apto para nerviosos, porque esta historia te promete unas taquicardias de la san puta. Así que el que sufre de la presión y quiera leer esta obra, que se tome la pastilla antes de leerlo. 

Como pasó un buen tiempo entre mi lectura del primer y segundo libro, cuando el autor nos recuerda los acontecimientos del primer libro (que eran los detalles de vital importancia para el desarrollo de esta segunda parte), nos rescata lo justo y necesario para refrescar la memoria y utilizó el recurso del recuerdo correctamente.

El libro inicia con un hecho concreto y bastante fuerte que te atrapa desde un principio a la trama, logra engancharte a la lectura y pasar las páginas con una velocidad inconcebible de tantas cosas que suceden desde el principio. 

Acá nos encontramos con una protagonista (Marina) que finalmente pudo hacerse su lugar dentro del mundo humano, dentro de la comunidad costera de Lucila del Mar, sin embargo la paz no les dura demasiado ya que comenzará una batalla intensa donde se disputa el destino de la Atlántida, el pueblo nativo de nuestro personaje principal. Sin embargo, tenemos la complicación de que ella fue la elegida por el destino para cumplir una terrible profecía. Sentí que tanto Marina como el resto de personajes que ya nos encontramos en la pasada novela, descubren un lado oscuro. Ella se encuentra en la encrucijada de salvarse ella o salvar al pueblo que la creó y esa fricción que se genera la consideré muy interesante en el desarrollo personal de este personaje. 


Con respecto a los demás personajes, no sentí a ninguno plano o repetitivo, todos cumplían un rol específico y no hacían un relleno o peso muerto que considero un punto fuerte. Me pareció excelente el hecho de que las diferencias entre ellos no hicieran ningún problema a la hora de querer AYUDAR (y no SALVAR) a Marina. Y ese aspecto me pareció muy interesante, de no tener a esta joven como un personaje indefenso. Sin embargo, podemos dar cuenta de la humanidad de Marina cuando ella expresa el terror que tiene a que las cosas se derrumben y le aterra aún más el hecho de perder a seres queridos por intentar protegerla. 

Con respecto al personaje de Mateo, noté un crecimiento desde el libro anterior y a este. Vemos una evolución donde él también un poco se va a ese lado oscuro que oculta y de ahí sale para fortalecerse y afrontar las situaciones que se le ponen de frene. El autor hizo un buen trabajo describiendo sus miedos, sus inseguridades, esos detalles que lo hacen más humano y más real y mucho más táctil frente a nuestro libro. 

Los cabos que comienzan a generarse se enlazan siempre a partir de este primer acontecimiento (no les puedo contar porque sino les arruinaría la lectura a ustedes). A diferencia del primer tomo de esta saga, sentí que las cosas iban pasando una atrás de la otra y los personajes no se detenían en un punto muerto. 

 Todo ocurre bastante de repente, casi literalmente como cachetadas de un suceso tras oro, por un lado, te dan ganas de leer más rápido pero que casi no te dan tiempo a procesar la información. Conforme avanza la trama, la cosa se va poniendo peluda y cuando parece que las cosas se claman, se vuelve a poner intenso el asunto y tenemos que salir disparados de un lado para el otro. 

Las descripciones se me hicieron interesantes, combinadas con los detalles de la historia de la Atlántida, donde se nos ofrece un contexto socio-histórico (ponele) sobre el qué apoyarnos, también se nos explica un poco más en profundidad la ubicación "física" de este lugar. En otras palabras, Manzur nos brinda una base firme para comprender por qué suceden esta serie de acontecimientos. No es que pasan porque pasan y eso no lo brindan muchos libros de sagas de fantasía. 

La narración, como dije antes, es intensa y atrapante. Al igual que en el primer libro, se reparte en primera persona por los distintos personajes de la historia, tanto los nuevos como los que ya teníamos el placer de conocer. El hecho de que Marina no fuera, desde un principio, la narradora, me trajo una ansiedad tremenda y no paraba de pensar "MARINA, APARECÉ Y HACETE CARGO WACHA". También, existe un buen balance entre diálogos, descripciones y pensamientos de cada uno de los capítulos que se van alternando. Las descripciones me parecieron excelentes y, a través de las distintas sensaciones de los personajes, podemos sentir lo que ellos sienten y eso también fue una de las características más fuertes que rescaté del primer tomo. 


EL FINAL... me saco el sombrero con semejante final. El giro argumental fue bien planeado y excelentemente colocado, la verdad es que le agregó un sabor diferente, intenso e incluso picante, me atrevería a decir. Me tomó desprevenida, porque venía por una línea bastante predecible hasta que me dieron una trompada con esos capítulos y quedé gratamente sorprendida por cómo mi corazón estaba latiendo de emoción con ese final.

Los puntos en contra que encontré fueron pocos, pero que si influyeron a la hora de colocarle una calificación en Goodreads. En primer lugar fue la forma en la que los personajes dialogaban entre ellos. No es que estuvieran mal redactados o no se comprendieran las intenciones o se malinterpretaban, sino que ninguno de los personajes sonaban argentinos. Usaban pronombres como "tú" o verbos como "puedes", "quieres", como si se tratara de un español "latino". Lo entendería si alguno de los personajes fuera de otro país, pero en ningún momento se nos aclara este aspecto y claramente entendemos que son todos argentinos, se me hizo escasa la variedad de expresiones argentinas que le pudieron dar un poco más de simpatía, más carisma y, por supuesto, más nacionalidad a la historia que le habrían incluso aportado una personalidad más fuerte a la historia. 

Además, encontré ciertos errores de tipeo dentro de la copia en PDF que recibí, a los primeros los dejé pasar (más que nada porque no era la versión final que hoy está publicada) por eso espero que en el transcurso de mi lectura se haya podido solucionar ese aspecto. 


En fin... la verdad es que disfruté mucho volver a visitar un lugar tan lindo de mi país como Lucila del Mar, con el agregado de la intensa situación de Atlántida que sin dudas voy a volver a ver en el tercer y último libro de esta saga a la que le tomé mucho cariño. 
Esta saga es ideal para ahora que estamos en verano y, quién sabe, a lo mejor se animan y van a investigar a la costa argentina a ver si se cruzan con una sirena. 
¡Muchas gracias por leer del otro lado y estar siempre! Espero volver a verlos en unos días y yo los estoy viendo en los comentarios.






¿Se acuerdan de cuando dije que iba a publicar mucho más? Bueno, CULPEN A LA FACULTAD MALDITA.
¿Cómo les va? Hace más de un mes que no publico, ¿por qué? Tuve como tres ataques de ansiedad de los cuales dos me llevaron a urgencias en época de parciales. Sin embargo, todo lindo (sacrificado) esfuerzo llevó su recompensa y terminé el segundo cuatrimestre con buenos resultados. Sin embargo, me quedan 5 materias regulares que sacar pero, oficialmente, puedo cursar las materias del tercer año de la universidad.

De todas formas, las actualizaciones de mi vida universitaria (así como un resumen de lo que ha sido este segundo año) puede que las concentre en un post de la sección "Un Viaje Inesperado" que voy a hacer.

El día de hoy les voy a hablar de una nueva fiebre que tengo por los labiales líquidos mate. Por algún motivo, me volví un poquito más perezosa con respecto al maquillaje de ojos y aunque me encanta ver tutoriales y también experimentar, a la hora de la verdad siempre prefiero maquillarme de forma simple los ojos y concentrar la atención en los labiales con un tono que de verdad complete cualquier look (algo altamente recomendado para las personas flojas que deseen verse arreglados sin que les tome demasiado tiempo).



El boom de los labiales líquidos comenzó desde el año pasado (si no me equivoco) por lo menos en Argentina. Sin embargo su boom de forma internacional comenzó en Europa alrededor del año 2015. Las primeras marcas que lanzaron de forma internacional esta clase de producto cosmético fueron NYX, MAC Cosmetics y Kat Von D. Más tarde, marcas low cost sacaron su línea de Vivid Matte Liquid y luego otras colecciones que siguen vigentes más que nada en farmacias. Por otro lado, marcas como Rimmel London, Max Factor y L'oreal sacaron sus propias líneas de estos productos en gran variedad de tonos, fórmulas y con distintas duraciones.

El labial líquido ideal debe tener las siguientes características: no debe cuartear, de preferencia con secado matte, una fórmula cremosa, buena pigmentación (de una pasada o máximo dos debería cubrir ambas partes del labio), el aplicador debe adaptarse a la forma del labio y el packaging debe proteger el producto para que éste no se seque de forma prematura. Lo más importante que se busca en esta clase de productos es su extensa duración que debe soportar incluso comidas y bebidas.



Un contra gigante que pueden tener los labiales es que pueden secar mucho el labio. La piel de esta parte es muy sensible y resecarla puede traer consecuencias muy graves. Es por esto que se recomienda altamente exfoliar los labios (para poder sacar cualquier clase de piel muerta para que el labial no la saque a relucir, más que nada si es un labial de tono nude o clarito). Si no preferís ir a comprar un exfoliante (que pueden llegar a precios muy elevados) te recomiendo usar azúcar y miel como exfoliante natural; y también hidratarlos previamente, esto puede ser con una manteca-cacao o bálsamo labial de tu preferencia. Sin embargo, varias marcas han comenzado a sacar con la línea de labiales un "top-coat" que sirve no sólo para mantener el producto en tus labios sino también para mantenerlos hidratados y que resulte más cómodo su uso. El top coat puede ser utilizado incluso previo a la aplicación del producto.

Para la aplicación en sí, primero se debe retirar el hidratante aplicado previamente (podés aplicarte el hidratante antes de maquillarte y dejar la aplicación del labial para lo último) con un papel tissue o servilleta de una forma suave que no lastime tus labios. El aplicador ideal debería terminar un poco en punta para poder adaptarse a la forma del labio. Se recomienda comenzar primero por los límites del labio (con un lápiz delineador para labios o con un pincel de labios delinearlo) y luego rellenar el interior. En mi caso, siempre comienzo por el labio superior y sigo con el inferior. Si tu labial líquido posee un top-coat, hay que esperar entre 2-3 minutos para que el labial se seque y luego aplicar una fina capa de top-coat. Hasta el momento en que esté seco, no hay que juntar los labios porque sino podríamos marcar líneas no deseadas. También, para corregir cualquier asimetría, podés usar un corrector de tu tono de piel y un pincel o brocha pequeños.

Aclaración importante: si vas a usar un lápiz delineador para labios, difuminar hacia adentro el color para que quede una aplicación prolija y armónica.

Otra recomendación que les puede servir es que, si desean comenzar a usar labiales líquidos (ya sea para su día a día como para cualquier fiesta o evento) es comenzar desde un tono que les resulte natural y también es ir practicando su aplicación. Al principio puede resultar muy complicado e incluso difícil pero con el paso del tiempo se va adaptando la mano y se van acostumbrando ustedes e incluso van encontrando la forma más cómoda para aplicar el labial. Existen diez mil tutoriales en internet que explican distintas formas de aplicación. Es cuestión de encontrar la forma con la que más se sientan cómodos.





  • Mi primer labial líquido matte que conseguí en mi vida fue en el año 2016 a través de una amiga de mi mamá que tenía un showroom de cosméticos y también de otros productos que traía desde afuera. Entre éstos productos que en su momento trajo, estaban los labiales matte de la marca Excel (producidos en Alemania) pero no estoy segura de si son de origen asiático. Investigando un poco por internet, descubrí que esta clase de labiales vienen en "series". Este labial en particular es de la serie 600 y el tono de éste es el 608. En computadora puede parecer como un bordó, pero en persona se ve como un color vino. Tiene un aplicador común de gloss que, a la hora de colocarlo sólo, es un poco desprolijo para los exteriores del labio. Su pigmentación es buena, sin embargo, es necesaria una segunda capa para que el color quede bien uniforme. Su aroma no es muy intenso, pero tampoco es muy agradable por lo que es un "meh" y su duración es de 2 a 3 horas que se comienza a ir desde adentro con comida y bebida de por medio. El precio es un gran punto a favor ya que en Argentina cuesta alrededor de AR$50, una ganga. Otro punto a favor es el secado, que seca efectivamente en matte y tarda entre 2 minutos y medio o 3, dependiendo de la cantidad de capas que necesites para que la aplicación quede uniforme. 
  • Mi segundo labial fue el de Maybelline de la colección de SuperStay 24 HS de Maybelline en el tono 542 Cherry Pie (no se dejen llevar por la página de Maybelline, parece rosado, pero es rojo intenso). Éste me volvió loca por la duración y su pigmentación. Es un rojo ideal para cualquier tipo de piel y lo recomiendo para ocasiones de noche, ya que es un rojo que no es rojo fresa, pero si un rojo más oscuro. El aplicador es inclinado y toma perfectamente la forma del labio y es especial para los que desean aplicarse este labial de forma rápida. Este tarda un poquito más en secarse (a lo mejor casi 4 minutos) pero la duración es una barbaridad. Soporta comida y bebida perfectamente y también dura sin el top-coat pero yo prefiero usarlo con éste, porque sino te puede secar los labios. El precio puede variar pero el sugerido por la página es de AR$275. 
  • Mi tercer labial líquido fue el de Max Factor de su colección Lip Finity de larga duración en el tono 055. Su aroma no es muy agradable, pero compensa lo demás. Dura una barbaridad, la pigmentación es buenísima y la variedad de tonos es una locura, para todos los gustos. No transfiere y soporta comida y bebida sin ningún problema. El aplicador es bien fluffy y aunque puedas llegar a necesitar de un pincel para labios para colores más oscuros, en colores claros (como este) con un poquitín de paciencia podés tener una aplicación perfecta. El precio también es muy justo, estando a AR$270 aproximadamente y te viene tanto el labial como el top-coat en una caja. A diferencia del SuperStay, éstos vienen por separado y a la hora de un evento donde quieras llevar lo mínimo, puede ser más conveniente el anterior ya que viene todo junto y no hace bulto. 
  • Mi carta y última (también más reciente) es el más barato que tengo, de los labiales Naty que son de industria argentina y que se venden más que nada en barrio Once (el paraíso del maquillaje barato) y éste lo pueden conseguir a unos AR$30 o AR$40 dependiendo del local. Eso sí, los tonos son un poco engañosos (particularmente los más oscuros) ya que elegí el tono Bordo pero a la hora de la verdad es un color vino que igual es muy lindo. La pigmentación es muy buena que con una capa cubre casi perfectamente todo el labio y el aroma es frutal muy suave muy agradable. Su aplicador es muy prolijo y deja una capa muy uniforme. No deja reseco el labio y además se siente como si no te hubieras puesto absolutamente nada. La duración está por ahí, se comienza a ir del centro con comida y bebida de por medio pero si llevás para retocar no debería haber ningún problema. También su secado es extra rápido, en dos minutos ya tenés los labios listos para salir. 
Acá adjunto una foto con la pigmentación de cada uno de los labiales mencionados (excepto el de Maybelline porque mi mamá me lo pidió prestado para usarlo en un viaje).


Pero bueno... ¡¡Esto fue todo!! Espero que les haya gustado este nuevo post y espero que puedan disculparme por este tremendo atraso en entradas. En estas últimas semanas de diciembre, adelanto, van a tener una reseña literaria que hace tiempo vengo planeando así como entradas pendientes de "Un Viaje Inesperado". ¡¡De verdad que extrañé bloggear con ustedes del otro lado!!
Gracias por leer y estar con la mejor onda, espero que hayan comenzado las vacaciones (o las "vacaciones" para los que tengan que rendir) y nos estamos viendo muy pronto. 



Últimamente el contenido que estaba pensando para el blog eran varias entradas que iban más allá del objetivo de entretener o informar, más personales del estilo de reflexiones, cuyas temáticas iban surgiendo en mi mente a partir de experiencias que bien me pasaran a mi, a algún conocido o simplemente algo que me pareciera curioso o me hiciese ruido.
Dicen que uno no es plenamente consciente de las cosas que pasan en la sociedad hasta que, de repente, le pasan a uno o a alguien cercano y desde hace algún tiempo pude notar que, en Argentina, se juega mucho en los medios de comunicación masivos (desde los tradicionales como la televisión o la radio hasta las redes sociales)  tratando cada uno a su manera la cuestión de la inseguridad. Pero, ¿qué clase de inseguridad? Pensemos por un minuto en qué es la inseguridad. El diccionario lo define como la sensación de estar expuesto a cualquier daño, riesgo o peligro. Sin embargo, existen diferentes tipos de inseguridad y la que yo quiero tratar de conversarles es la inseguridad social o ciudadana, el que vivimos cuando vamos por la calle y tenemos miedo de que alguien nos asalte y nos robe.
Ahora bien, ¿nunca te paraste a pensar en cuántas veces al día te sentís vos de ese modo? O ¿no llegase a pensar en cuántas veces en una edición de noticiero del mediodía mencionaron por lo menos uno o dos hechos de inseguridad ocurridos en tu provincia, ciudad, pueblo o incluso tu barrio?
En los barrios ya se conversa y se hacen circular numerosas experiencias de inseguridad, de actitudes sospechosas, de asaltos, amenazas que suceden a dos cuadras, en la esquina de tu casa o incluso en la vereda de enfrente. En varios lugares ya no se camina por ciertos lugares de noche, no se puede sacar el celular ni siquiera para ver la hora sin mirar varias veces a nuestro alrededor, no podemos salir sin esconder nuestras pertenencias, se llega incluso a armarse con algún elemento en caso de tener que defenderse. Sin darnos cuenta nos volvimos paranóicos a tal punto de desconfiar de casi todo el mundo, por no decir de todo el mundo y muchos nos llegamos a sentir inseguros en nuestro propio hogar. Y eso se demuestra con candados, cerraduras, alarmas, rejas, llamado automático al 911, botones de pánico, etcétera.

Remontate por un momento unos 14 o 15 años atrás o sino preguntale a tus papás o incluso a tus abuelos o tíos o hermanos mayores; ¿Tu casa solía no tener rejas? ¿O alarmas? ¿Podían dejar la puerta del frente todo el día sin llave? ¿Tus papás te dejaban jugar en la calle desde la siesta a la noche? ¿Dejabas tu bici o alguno de tus juguetes en el patio por la noche y al día siguiente seguían en el mismo lugar donde los dejaste?

¿Cómo es que pasamos de eso... a esto que vivimos hoy?

Y me pregunto, ¿a dónde se supone que está la gente que debería velar por nuestra SEGURIDAD? ¿Dónde se supone que encontramos a aquellos que juran en un acto solemnemente que van a proteger a su gente, creando un mundo más justo donde las leyes se hagan valer y cumplir? Y entre más lo pienso, la única respuesta que tengo es que eso ya no existe o a lo sumo está en riesgo de extinguirse porque no podemos confiar ni en un policía, o un abogado o un juez. Pero quiero creer que la gente buena sigue existiendo porque llegan milagrosos momentos donde soy testigo de que esa gente sigue existiendo. Que la que tiene la capacidad de protegernos y de generar un cambio positivo puede realizar ese cambio.
Pero un policía o un abogado, por más buena voluntad o disposición que tuvieran, no pueden hacer un cambio que se note a largo plazo si están solos y tampoco pueden cuidar a todo el mundo ellos solos. Así no se hacen las cosas y esa gente que promete y no cumple su deber para con el pueblo está bien consciente de ello y sigo sin explicarme cómo es que pueden dormir por las noches sabiendo que muere un hombre o una mujer sólo por un celular, una cartera o una billetera con unos cuantos pesos para ayudar a la familia. Llegué a la conclusión de que ellos también lo sienten. Sienten el mismo miedo saliendo a la calle, aún saliendo acompañados con todos los custodios del mundo con aires de grandeza porque saben; saben que la gente tiene conocimiento de todas las cosas terribles que ellos hacen por algo tan superficial como la plata. Pero, al fin y al cabo, ¿de qué sirve la plata cuando estas situaciones te quitan de cuajo a un ser querido? 

"Son cosas que pasan todos los días" es lo que escucho bastante y no. Esto NO debería pasar. En un país donde supuestamente hay trabajo, educación y una mínima conciencia ética y moral no pasa esto. Pero está pasando justo frente nuestro y por más que pensemos todos los días que las cosas van a estar bien, no se van a arreglar sólo con pensamientos y menos actuando con violencia, ira o enojo. A la inseguridad la contrarrestamos con seguridad; y a la seguridad la debería de ejercer la gente que promete y cumple cuidarnos porque es su trabajo y vocación. Tenemos que aprender a tener fe, a educar sin prejuicios porque, si no lo vamos a solucionar ahora, no lo vamos a poder solucionar nunca.

Gracias al que se tomó el tiempo de leer esto y espero que le haya hecho reflexionar o, por lo menos, hacerte entrar un poco en consciencia.
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Sobre mí


Fedra. 20 años. 
Estudio Comunicación Social.
A veces se me da por escribir.

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Contacto: fedra.venturini@gmail.com

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