Hace un minuto y medio o más, acabo de inscribir mi pre-inscripción online para la facultad... y me siento rara, sin mentirles.
¿Cómo es que pasé desde el principio de año preguntándome si iba a terminar con 40 años y aún iba a seguir teniendo problemas vocacionales a esta instancia en que ya tengo medianamente decidido el futuro?
Esta es una decisión importante, sea errada o acertada y acabo de darme cuenta de la magnitud que tiene todo esto. Di un paso en falso a un futuro que es absolutamente incierto, del que no sé qué esperar.
Me di cuenta en los meses de terminar el secundario que era fácil porque me daban la ventaja de no tener que tomar decisiones: no enrollarme la cabeza con qué ropa usar, cómo peinarme, a qué hora entrar, salir, qué materias tomar... todo está arreglado y el único trabajo que tenés que hacer es acomodarte al horario, ir a clases toda la mañana, a lo mejor quedarte a comer para educación física, estudiar, hacer las tareas, rendir tus exámenes y problema resuelto.
En la secundaria hay una contención y una familia que en la facultad creo que no se siente, aunque no sé si pienso esto porque no experimenté esta etapa que ya va a venir. En la secundaria me siento protegida, donde mi único problema de verdad es "uy, me olvidé la calculadora para el exámen de matemática del tercer módulo", "ojalá falte la profesora de química", entre otras cosas. Dentro de esas cuatro paredes, están mis personas favoritas: los preceptores que son como amigos, los profesores que te matan de la risa, mis amigos que son la salvación de las mañanas aburridas y esas aventuras que después hacen inolvidables a la adolescencia.
Ahora, ¿a qué le tengo miedo? Ese mundo idílico se me derrumba al tener al futuro cada vez más cerca. Y si, tengo miedo a algo desconocido, o a lo mejor a muchas cosas juntas: ¿y si no me gusta la carrera? ¿Y si no soy tan buena como pensé que iba a ser en esta carrera? ¿Qué va a pasar con la amistad y la relación tan cercana que formé con todas aquellas personas?
Nunca pensé que mi vida iba a llegar a este punto. Antes, cuando empecé la secundaria, estaba desesperada por recibirme, quería que todo pasara volando... y se está pasando volando. Es muy difícil despedirme de todo lo que conozco y de la vida a la que me acostumbré a tener.
Va a ser raro al principio no tener que pensar en la remera de mi tribu del año que viene, o en qué deportes voy a estar o qué voy a tener que estudiar para la competencia cultural... En el fondo, no me daba cuenta que hacer todo esto me llenaba muchísimo. Y sé que lo voy a vivir, pero no del mismo modo que siendo una alumna como lo soy ahora.
En una película alguien dijo "esto es lo más jóvenes que vamos a ser ahora". Y ahora entiendo el por qué lo decía.
Muchos esperan toda la secundaria sólo para terminar y seguir lo que les gusta porque la secundaria era el infierno sobre la Tierra (no tan exagerado, pero estaba cerca) y los entiendo porque pasé la situación de ir a un secundario donde me sentía miserable y lloraba todas las mañanas porque tenía que ir a ese lugar. Pero al cambiarme, supe que iba a quedarme, pero no me di cuenta que me encariñé y ahora no sé si va a ser bueno o malo a la hora de despedirme. Pero fue lo mejor que pude hacer: me abrí, conocí gente nueva, viví experiencias nuevas, expandí mi mente y supe vivir la etapa a mi modo y acompañada de la mejor gente que pude tener. Obviamente, tuve momentos malos en los que quería tirar todo, pero terminé aprendiendo de todo con las experiencias malas.
En conclusión... ¿a qué le tengo miedo? ¿A lo desconocido? ¿A algo nuevo?... Creo que eso es algo que voy a tener que ver cuando comience esta etapa nueva.
¿Cómo es que pasé desde el principio de año preguntándome si iba a terminar con 40 años y aún iba a seguir teniendo problemas vocacionales a esta instancia en que ya tengo medianamente decidido el futuro?
Esta es una decisión importante, sea errada o acertada y acabo de darme cuenta de la magnitud que tiene todo esto. Di un paso en falso a un futuro que es absolutamente incierto, del que no sé qué esperar.
Me di cuenta en los meses de terminar el secundario que era fácil porque me daban la ventaja de no tener que tomar decisiones: no enrollarme la cabeza con qué ropa usar, cómo peinarme, a qué hora entrar, salir, qué materias tomar... todo está arreglado y el único trabajo que tenés que hacer es acomodarte al horario, ir a clases toda la mañana, a lo mejor quedarte a comer para educación física, estudiar, hacer las tareas, rendir tus exámenes y problema resuelto.
En la secundaria hay una contención y una familia que en la facultad creo que no se siente, aunque no sé si pienso esto porque no experimenté esta etapa que ya va a venir. En la secundaria me siento protegida, donde mi único problema de verdad es "uy, me olvidé la calculadora para el exámen de matemática del tercer módulo", "ojalá falte la profesora de química", entre otras cosas. Dentro de esas cuatro paredes, están mis personas favoritas: los preceptores que son como amigos, los profesores que te matan de la risa, mis amigos que son la salvación de las mañanas aburridas y esas aventuras que después hacen inolvidables a la adolescencia.
Ahora, ¿a qué le tengo miedo? Ese mundo idílico se me derrumba al tener al futuro cada vez más cerca. Y si, tengo miedo a algo desconocido, o a lo mejor a muchas cosas juntas: ¿y si no me gusta la carrera? ¿Y si no soy tan buena como pensé que iba a ser en esta carrera? ¿Qué va a pasar con la amistad y la relación tan cercana que formé con todas aquellas personas?
Nunca pensé que mi vida iba a llegar a este punto. Antes, cuando empecé la secundaria, estaba desesperada por recibirme, quería que todo pasara volando... y se está pasando volando. Es muy difícil despedirme de todo lo que conozco y de la vida a la que me acostumbré a tener.
Va a ser raro al principio no tener que pensar en la remera de mi tribu del año que viene, o en qué deportes voy a estar o qué voy a tener que estudiar para la competencia cultural... En el fondo, no me daba cuenta que hacer todo esto me llenaba muchísimo. Y sé que lo voy a vivir, pero no del mismo modo que siendo una alumna como lo soy ahora.
En una película alguien dijo "esto es lo más jóvenes que vamos a ser ahora". Y ahora entiendo el por qué lo decía.
Muchos esperan toda la secundaria sólo para terminar y seguir lo que les gusta porque la secundaria era el infierno sobre la Tierra (no tan exagerado, pero estaba cerca) y los entiendo porque pasé la situación de ir a un secundario donde me sentía miserable y lloraba todas las mañanas porque tenía que ir a ese lugar. Pero al cambiarme, supe que iba a quedarme, pero no me di cuenta que me encariñé y ahora no sé si va a ser bueno o malo a la hora de despedirme. Pero fue lo mejor que pude hacer: me abrí, conocí gente nueva, viví experiencias nuevas, expandí mi mente y supe vivir la etapa a mi modo y acompañada de la mejor gente que pude tener. Obviamente, tuve momentos malos en los que quería tirar todo, pero terminé aprendiendo de todo con las experiencias malas.
En conclusión... ¿a qué le tengo miedo? ¿A lo desconocido? ¿A algo nuevo?... Creo que eso es algo que voy a tener que ver cuando comience esta etapa nueva.
















