Siempre hay Palabras
Últimamente el contenido que estaba pensando para el blog eran varias entradas que iban más allá del objetivo de entretener o informar, más personales del estilo de reflexiones, cuyas temáticas iban surgiendo en mi mente a partir de experiencias que bien me pasaran a mi, a algún conocido o simplemente algo que me pareciera curioso o me hiciese ruido.
Dicen que uno no es plenamente consciente de las cosas que pasan en la sociedad hasta que, de repente, le pasan a uno o a alguien cercano y desde hace algún tiempo pude notar que, en Argentina, se juega mucho en los medios de comunicación masivos (desde los tradicionales como la televisión o la radio hasta las redes sociales)  tratando cada uno a su manera la cuestión de la inseguridad. Pero, ¿qué clase de inseguridad? Pensemos por un minuto en qué es la inseguridad. El diccionario lo define como la sensación de estar expuesto a cualquier daño, riesgo o peligro. Sin embargo, existen diferentes tipos de inseguridad y la que yo quiero tratar de conversarles es la inseguridad social o ciudadana, el que vivimos cuando vamos por la calle y tenemos miedo de que alguien nos asalte y nos robe.
Ahora bien, ¿nunca te paraste a pensar en cuántas veces al día te sentís vos de ese modo? O ¿no llegase a pensar en cuántas veces en una edición de noticiero del mediodía mencionaron por lo menos uno o dos hechos de inseguridad ocurridos en tu provincia, ciudad, pueblo o incluso tu barrio?
En los barrios ya se conversa y se hacen circular numerosas experiencias de inseguridad, de actitudes sospechosas, de asaltos, amenazas que suceden a dos cuadras, en la esquina de tu casa o incluso en la vereda de enfrente. En varios lugares ya no se camina por ciertos lugares de noche, no se puede sacar el celular ni siquiera para ver la hora sin mirar varias veces a nuestro alrededor, no podemos salir sin esconder nuestras pertenencias, se llega incluso a armarse con algún elemento en caso de tener que defenderse. Sin darnos cuenta nos volvimos paranóicos a tal punto de desconfiar de casi todo el mundo, por no decir de todo el mundo y muchos nos llegamos a sentir inseguros en nuestro propio hogar. Y eso se demuestra con candados, cerraduras, alarmas, rejas, llamado automático al 911, botones de pánico, etcétera.

Remontate por un momento unos 14 o 15 años atrás o sino preguntale a tus papás o incluso a tus abuelos o tíos o hermanos mayores; ¿Tu casa solía no tener rejas? ¿O alarmas? ¿Podían dejar la puerta del frente todo el día sin llave? ¿Tus papás te dejaban jugar en la calle desde la siesta a la noche? ¿Dejabas tu bici o alguno de tus juguetes en el patio por la noche y al día siguiente seguían en el mismo lugar donde los dejaste?

¿Cómo es que pasamos de eso... a esto que vivimos hoy?

Y me pregunto, ¿a dónde se supone que está la gente que debería velar por nuestra SEGURIDAD? ¿Dónde se supone que encontramos a aquellos que juran en un acto solemnemente que van a proteger a su gente, creando un mundo más justo donde las leyes se hagan valer y cumplir? Y entre más lo pienso, la única respuesta que tengo es que eso ya no existe o a lo sumo está en riesgo de extinguirse porque no podemos confiar ni en un policía, o un abogado o un juez. Pero quiero creer que la gente buena sigue existiendo porque llegan milagrosos momentos donde soy testigo de que esa gente sigue existiendo. Que la que tiene la capacidad de protegernos y de generar un cambio positivo puede realizar ese cambio.
Pero un policía o un abogado, por más buena voluntad o disposición que tuvieran, no pueden hacer un cambio que se note a largo plazo si están solos y tampoco pueden cuidar a todo el mundo ellos solos. Así no se hacen las cosas y esa gente que promete y no cumple su deber para con el pueblo está bien consciente de ello y sigo sin explicarme cómo es que pueden dormir por las noches sabiendo que muere un hombre o una mujer sólo por un celular, una cartera o una billetera con unos cuantos pesos para ayudar a la familia. Llegué a la conclusión de que ellos también lo sienten. Sienten el mismo miedo saliendo a la calle, aún saliendo acompañados con todos los custodios del mundo con aires de grandeza porque saben; saben que la gente tiene conocimiento de todas las cosas terribles que ellos hacen por algo tan superficial como la plata. Pero, al fin y al cabo, ¿de qué sirve la plata cuando estas situaciones te quitan de cuajo a un ser querido? 

"Son cosas que pasan todos los días" es lo que escucho bastante y no. Esto NO debería pasar. En un país donde supuestamente hay trabajo, educación y una mínima conciencia ética y moral no pasa esto. Pero está pasando justo frente nuestro y por más que pensemos todos los días que las cosas van a estar bien, no se van a arreglar sólo con pensamientos y menos actuando con violencia, ira o enojo. A la inseguridad la contrarrestamos con seguridad; y a la seguridad la debería de ejercer la gente que promete y cumple cuidarnos porque es su trabajo y vocación. Tenemos que aprender a tener fe, a educar sin prejuicios porque, si no lo vamos a solucionar ahora, no lo vamos a poder solucionar nunca.

Gracias al que se tomó el tiempo de leer esto y espero que le haya hecho reflexionar o, por lo menos, hacerte entrar un poco en consciencia.
¡¡Muy feliz casi-viernes para todos!! ¿Cómo están? Espero que no estén sufriendo del frío igual que yo xD pero por suerte hoy toca quedarse en casa y no creo que haya nada mejor que eso :)
El día de hoy les traigo una nueva reseña (inserte aplausos aquí) y tengo muchos libros nuevos que leer y que espero terminar para poder traerles más contenido al blog.
Sin más dilaciones, LET'S GO.


Autora: Gayle Forman.

Páginas: 281.

Editorial: Urano.

ISBN: 978-950-788-244-9.

Género: Narrativa. Novela juvenil.


¡Gracias a Editorial Urano por el ejemplar!


Cody creía saberlo todo acerca de su mejor amiga. Pero algunos secretos son profundos como océanos. Y nos arrastran con ellos.
El suicidio de Meg ha dejado a Cody devastada. ¿Por qué su amiga escogió morir, cuando justo comenzaba un nuevo capítulo de su vida? Ahora necesita saber, entender, reescribir su amistad. Reconstruir el enigma de los últimos meses de vida de Meg. Un puzzle extraño y oscuro en el que cada pieza supone un desafío. 
Un excepcional relato de amistad, pérdida y dolor, pero también de amor y esperanza, que explora sin artificios las emociones para mostrar cómo, en medio de la oscuridad, pueden brillar los más profundos sentimientos. 


Tengo que decir que, al comenzar con esta obra, esperaba algo que terminó siendo otra cosa, pero terminó siendo algo que me sorprendió de manera positiva.
La vida de nuestra protagonista, Cody, se encuentra totalmente estancada desde el día en que su mejor amiga, Meg, se quita la vida. Muchos tratan de encontrarle el sentido a la radical decisión de esta chica pero, como sucede en la vida real, nadie puede averiguar y estar 100% seguro de por qué uno hace lo que hace pero, a pesar de esto, nuestra protagonista esta decidida a encontrarle el sentido a la muerte de su mejor amiga, a toda costa, mientras está de viaje a la que fue la universidad de Meg, para poder buscar los objetos personales que dejó allí. Al ir avanzando en la trama, sentí que me Pretty Little Liars, por todo el misterio y los cabos que se producían en la historia y creo que esa fue la principal razón por la que disfruté mucho la lectura.
encontraba en una historia similar a la de
La novela dio comienzo de un modo que ya atrapa desde un principio y, como me sucedió con el primer libro que leí de la autora ("Si decido quedarme"), no pude despegarme del libro. Tiene puntos muy intensos con frases fuertes que te hacen pensar y comparar al libro con la vida misma, haciéndonos a nosotros mismos, "¿qué haría yo en lugar de la protagonista?". Más que nada, uno puede ver que Cody necesita saber y conocer el lado de Meg que, al parecer, no conocía y, en el relato, podemos ver con una claridad impresionante la lealtad que le tiene a esta chica, a pesar de todo. Esto nos demuestra algo: la amistad sobrepasa las fronteras, incluso a la muerte. 
Con respecto a los personajes, recibí una grata sorpresa con todos ellos, tanto principales como secundarios, que dieron un color muy particular a la novela. Cody me pareció una chica sumamente débil, pero que quiere ser fuerte y logra encontrar su fortaleza y hacerla aflorar en los momentos más importantes, también es muy tenaz en la búsqueda de los motivos de suicidio de Meg y también a la hora de enfrentarse con los obstáculos que se le pongan encima. También cada uno de los amigos o conocidos de Meg que intervinieron en esta historia se compaginaban de manera excelente con Cody y aportaban frases o datos y momentos que le dieron un plus de intriga a esta historia. Sin embargo, tengo que decir que otro personaje que definitivamente me encantó de esta historia fue Richard, con un gran sentido del humor y también de la amistad y la lealtad, es de esas personas con
las que sabemos que podemos contar hasta en los peores momentos.
Sin duda alguna, puedo decir que este libro me mostró lo prejuiciosa que puede llegar a ser la gente, en especial cuando realizan acciones que no les vemos el sentido. Todos tenemos nuestros prejuicios aunque no los podamos admitir, hasta de las personas a las que más creamos conocer, tienen partes de sí mismos que no muestran a los otros y cada quien con sus motivos. Lo veo tanto en la protagonista que vece sus prejuicios al tratar de comprender los motivos del suicidio de su amiga y también con otros personajes entre ellos, por ejemplo Richard hacia Ben, quien les va a resultar un personaje muy interesante de conocer a lo largo de toda esta historia.
Más que una historia de amor, pude ver una historia de amistad y superación personal por parte de los allegados a esta muchacha que dejó una herida enorme en el corazón de todos ellos y uno puede ver, en todos ellos, en cómo encuentran el modo de seguir adelante luego de una pérdida tan dolorosa como repentina.
Si tuviera que describir a este libro en una sola palabra sería "Resiliencia". En este libro podemos ver cómo todos los personajes viven y sufren su dolor de un modo diferente, ya que no hay un personaje que sea igual al otro, para luego aprender del dolor y sacarle las cosas buenas. Y esto es lo que me llevo de esta obra que se ganó un gran cariño por mi parte y les recomiendo mucho si buscan una historia con un estilo de narrar fácil y atrapante desde la primera página, con un misterio y con una búsqueda que engancha al lector hasta la última palabra.

Bueno... ¡¡Esto fue todo!! Espero que les haya gustado mucho esta reseña y se animen a decirme en los comentarios si leyeron este libro, si piensan leerlo, si han leído ya alguna otra obra de la autora o todo lo que ustedes quieran en los comentarios, justo abajo :) De verdad muchísimas gracias por estar un día más leyendo y espero que puedan acompañarme en la próxima entrada que espero sea muy pronto, ¡los quiero!

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Sobre mí


Fedra. 20 años. 
Estudio Comunicación Social.
A veces se me da por escribir.

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Contacto: fedra.venturini@gmail.com

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