Siempre hay Palabras
¡Muy buen miércoles para todos! Espero que estén muy bien y que estén pasando muy bien esta última semanita del 2016. En mi caso, sigo sin caer que ya estamos por comenzar un nuevo año... ni siquiera caí que ya pasó Navidad (cumplí la promesa y comí mucho vitel toné).
Me mata cómo es que muchas personas (ojo, no todas) hacen sus propósitos con toda la onda pero, a la hora de hacer un balance, no se animan a decir a ciencia cierta qué cumplieron y qué no. Hoy me voy a animar a revelarles qué cosas cumplí y qué cosas no de mi año 2016. Como un plus, les voy a revelar cuáles son mis propósitos para este 2017. LET'S GO.



Propósitos 2016. 

#1 Ser más positiva.

  Este fue un propósito que pensaba no iba a cumplir ni por joda porque, aunque no lo parezca, soy bastante pesimista. Me costó en muchas ocasiones tratar de ver el vaso medio vacío en lugar de medio lleno. Siempre que pensaba que iba a perder las esperanzas o la paciencia, me tomaba un respiro y contaba hasta diez y comenzaba de nuevo. 
  Haberme propuesto pensar de forma más positiva y de tener mejores pensamientos fue de mucha ayuda porque no me esperaba recibir tantos golpes en mi vida personal que supe soportar y también tomar de mejor manera gracias a aprender a pensar de este modo. 


#2 Juntarme más con mis amigos.
  En un principio esto me lo propuse porque pensaba que, con el comienzo de una nueva etapa, los amigos que más quería y los vínculos que había formado se iban a ir a la puta pero, afortunadamente, esto no fue así. Mis amistades siguen siendo exactamente las mismas. Tengo la suerte de tener unos amigos de or  o, que confío para todo y que también les va de 10 en sus respectivos caminos. Obviamente a veces los extrañaba porque a muchos los veía todos los días pero eso me hizo apreciar cada momento en el que los podía ver. 


#3 Hacer ejercicio. 
  No les voy a mentir, pensaba que ir al gimnasio me iba a copar, sobretodo porque iba con una amiga, pero fue un fracaso x1000 porque habré ido unas 4 veces y no me gustó la experiencia. Les juro que prefiero ir con una amiga a dar 300 vueltas a un parque o a una plaza o salir a caminar o a lo mejor hacer bicicleta fija. Obviamente no puedo estar 24/7 haciendo ejercicio porque... nope. Pero lo que me reconforta saber es que no perdí parte de la resistencia que gané en los 4 años de Luján. Técnicamente podemos contar esto como un fail por la mitad. 


#4 Esforzarme en mi carrera. 
 Lo mismo que con lo de ser positiva, pensé que esto no lo iba a cumplir ni por joda porque no sabía qué esperarme en este nuevo ambiente y este nuevo campo en el que me introducía pero, para mi sorpresa, me terminé encariñando con la carrera y con la gente que me trajo esta nueva etapa. No perdí mi toque ni mi autoexigencia (creo que esa virtud/defecto que tengo va a ir aumentando exponencialmente conforme avance) y, como ya he dicho, mi familia y toda la gente que me quiere puso y pone mucha fe en que lo puedo lograr y hoy, un año después de haber escrito este propósito, tengo fe yo también en que sí puedo. 


#5 Animarme a hacer videos. 
  Esto fue un FAIL con todas las letras. Simplemente no me pude animar y llegué a la conclusión que, de momento, me siento muy cómoda y a gusto con el blog aunque no descarto en un futuro medio lejano dar ese salto. 


#6 Ser menos nerviosa. 
Otro FAIL en mayúsculas más. Creo que los nervios que tengo ya son parte de mi y, por más que intente, no se van a disminuir pero aprendí un poco a controlarlos y controlarme yo misma. 


#7 Ser menos celosa.
 Algo que no me esperaba del 2016 fueron los golpes que me iban a dar. Uno en particular que no me esperaba que me hizo mierda en serio pero, para mi sorpresa, no soy celosa. Ya no lo soy. Creo que, de a poquito, fui aprendiendo a controlarme en lo que digo o hago o pienso. Aprendí a confiar y también, como un bonus, aprendí a dejar de idealizar tanto y ver a la gente como realmente es. 


#8 Ser más atenta. 
  Me alegra poder decir que cumplí con este propósito. Trabajé mucho en ponerme en el lugar del otro, ser más comprensiva. Tratar de entender las situaciones y, ya sea como amiga o como familiar o como lo que sea, además intentar estar ahí incondicionalmente por una cuestión de afecto y de principios. 



Bueno, esto fue más o menos el balance que pude hacer con mis propósitos, ahora vamos a ver qué cosas me propongo para el año que viene.  LET'S GO. 



Propósitos 2017. 

#1 Sacar las materias de segundo año. 
  Ahora que me puse a prueba en este 2016, quiero probar (sobretodo a mi misma) que puedo ser capaz con segundo año, con tercero y con todo lo que me proponga. 


#2 Dejar de quejarme tanto por las cosas.
  Si me siguen en twitter, habrán podido ver que me quejé hasta la saciedad con muchísimas cosas. Y me mató la negatividad que transmití en muchas ocasiones en menos de 140 caracteres. Quiero dejar ese mal hábito de quejarme para ver las cosas lindas de la vida.


#3 Aprender más a la hora de cocinar. 
  Este año descubrí que soy capaz de hacer mucho más que un simple arroz blanco. Aprendí a cocinar muchas cosas y, el año que viene, quiero cocinar variado: probar nuevas recetas, nuevos sabores y compartirlo con la gente que quiero.


#4 Controlar mi mal genio.
  En muchas ocasiones de este año, no supe controlar el genio que tengo y literal terminé mandando a la mierda a mucha gente por una simple rabieta que suelo tener y creo que es hora de calmar las aguas y saber tranquilizarme, contar hasta diez y comenzar desde el principio porque un día de estos no me voy a medir y voy a salir en crónica algo tipo "mató a su hermano porque no quiso poner la mesa". 


#5 Mantener mis amistades. 
  Esto no sólo aplica a mis amistades de la escuela, aplica a las nuevas que formé este año que son personas maravillosas, que espero que en el transcurso universitario que esté recorriendo pueda mantenerlos y seguir tomando mate en clase o yéndonos de aventura por el centro de Paraná.



#6 Ser feliz. 
  Obviamente no se puede ser una fiesta de cumpleaños todos los días de todo el año, pero intentar ser feliz. Buscar momentos chiquitos donde puedo estar contenta con todo el mundo. Ser feliz conmigo misma, con mis amigos, con mi familia, con mis estudios, con mi trabajo y con el blog. Hacer lo que me llene y me de gusto hacer. Y creo que lo que debemos buscar los humanos en cada año son los momentos de felicidad donde ahí entendemos qué es estar vivo.


Bueno... ¡¡Esto fue todo!! Espero que les haya gustado estos propósitos y la revisión. Quiero que me cuenten en los comentarios sus propósitos, los del año que viene, su propio balance o lo que más quieran para este 2017. 
Por supuesto, les agradezco una vez más por estar del otro lado de la pantalla y, el sábado, ya nos vamos a encontrar con la última entrada del año y la frutilla del postre. 



El día de hoy es especial. Más que nada porque hay una luna preciosa y, sin duda alguna, va a iluminar toda esta noche. Pero no sólo por eso es especial: hoy termino mis estudios secundarios.
Siempre me imaginé cómo iba a ser la culminación de mis estudios. Estuve 12 años estudiando, viendo crecer a las mismas personas, adquiriendo conocimientos que iban más allá de las carpetas.
La secundaria no es un cielo, nunca lo es. Pero cuando llega a acercarse un poco... no nos damos cuenta. Las mejores cosas pasan cuando no nos estamos dando cuenta. Pero las disfrutamos y así hacemos que valgan la pena vivir todos los días. La secundaria es ese lugar donde por lo menos pude comenzar a perderme en un camino, me embarré de lágrimas y pataleos por un chico que no me hizo caso y también de arrepentimiento por alguna equivocación... pero después, con el tiempo, me di cuenta que las equivocaciones te abren los ojos a una lección y, si no aprendiste a la primera, el destino se encarga de que te vuelva a pasar para que aprendas.
En la secundaria aprendí qué tanto quiero a los que tengo cerca: a mi familia, a mis amigas, a mis amigos, a cierta persona especial. Pude abrirme a gente que nunca pensé que sería tan cercana a mi corazón. Aprendí cómo la vida cambia en menos de dos minutos y con un whatsapp en medio de un cumpleaños y también cómo un mensaje tan simple como un "felicitaciones" o un "mandá al carajo a todos y hacé lo que vos querés" te puede dar una sonrisa tan grande. Las personas que nos deja la vida son regalos, aunque no se crucen con nosotros para hacernos felices. De todo se aprende y de todos se aprende. Hay un momento en la existencia de cada uno que nos preguntamos si la vida tiene algo más que enseñarnos y, en el momento menos esperado, aparecen dudas tan profundas que nos hacen llorar sin motivo, nos hacen reflexionar, nos hacen conmovernos con nuestra sola existencia.
Ahora... llega el final; el telón de una obra de la cual me encantó ser espectadora y co-autora, porque no la escribí yo sola, está por caerse para después levantarse y comenzar una nueva propuesta.
Llego a la conclusión de que tenemos que, a veces, darnos un día para decirle a esas personas que hacen nuestra vida luminosa lo que significan para nosotros: una tarde para dedicarle una carta, una canción, un "te quiero", un detallito que puede ser tan simple como un caramelo, una sonrisa, un consejo o un abrazo porque después, en un futuro, las posibilidades de hacer estas cosas pueden ser limitadas o casi nulas.
Algo, también fundamental, aprendan a quererse, a hacerse respetar, pero no de una manera agresiva. Sean firmes con los desafíos que les de la vida, no tengan miedo de decir lo que sienten, no se culpen por consentirse de vez en cuando y, lo más importante, que no les importa lo que otros digan, aunque a veces eso puede ser medio difícil.

En la secundaria se aprende todo esto y no te das cuenta que lo aprendiste, hasta que ves ese edificio que te educó, te formó y te acogió todos estos años, con unos ojos diferentes: con ternura, con melancolía o tal vez con unas lágrimas.
Estos años fueron los mejores, aunque se hayan cruzados algunas piedras... no podría haber disfrutado más de esta experiencia.



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Sobre mí


Fedra. 20 años. 
Estudio Comunicación Social.
A veces se me da por escribir.

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Contacto: fedra.venturini@gmail.com

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