Siempre hay Palabras
Esta semana fue una muy dura para mi en el aspecto familiar. Lo fue en el sentido de que me dieron una tremenda cachetada de realidad que, supongo, todos recibimos tarde o temprano. Pero me fui dando cuenta, sobretodo en los últimos dos o tres años, que existen distintos tipos de "cachetadas de realidad".

En mi primer año de universidad recibí la cachetada de que nada iba a volver a ser como era; cuando intenté volver a querer a otra persona recibí la cachetada de que era la peor persona que me podía cruzar pero aparentaba ser lo contrario; cuando intenté dejar de querer a la persona que más amo recibí la cachetada de que no puedo dejar de amarle aunque lo intente con todas mis fuerzas.

Sin embargo, creo que la cachetada más fuerte que recibí hasta ahora fue la de esta semana: nadie está en este mundo para siempre.

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Tuve la enorme suerte de poder disfrutar, a lo largo de toda mi vida, a la familia que me tocó. Me tocó un grande y ruidoso grupo de gente que forjó mi carácter, que cuando pienso en ella se me vienen a la mente los mejores recuerdos que iluminaron mi infancia. Pero esta semana tuve que ver al miembro de mi familia que más aprecio, mi abuelita, sufrir por dolor físico, por no poder comer lo que ella quisiera, llorar porque no tiene fuerzas para levantarse y necesita ayuda cuando es una persona que quiere hacer las cosas por sí misma.

Cada tanto recobraba su buen ánimo y humor que tanto la caracterizan y, si me siguen en mi cuenta de Twitter, pueden ver las cosas que llega a decir. Pero cuando ese dolor volvía, le daban ganas de directamente no hacer nada... y eso en ella es una mala señal. Me hizo dar cuenta que ella se está apagando de a poco que, dentro de quién sabe cuánto tiempo, yo no pueda estar ahí para tomar su mano mientras vemos la tele o verla decir "no me gusta" o que me escuche decirle "lela", "abu", "abue", "abuelita" o "Becha" y lo mismo con mi papá y todos sus hermanos que fueron el sostén más grande para ella, cuando se tuvo que quedar sola criándolos y sacó adelante todo ella sola. Ellos no saben cuándo va a ser la última vez que la puedan ver en esa casa en la que crecieron y que, cuando ella no esté, nada va a volver a ser lo mismo.

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Por otro lado, está la hermana de mi abuela... esa mujer tan dulce que siempre huele a jazmines porque le encanta cortar sus flores para ponerlas en floreros, escuchar a su hijo tocar el piano, tomarse un té a las cinco de la tarde sin falta. Esa mujer tan dulce, con tantas ganas de vivir... se apagó. Y su enfermedad, la vejez propia y la soledad que la azotó después de perder a su alma gemela con la que compartió más de setenta años, le arrancó el alma. Ya no quiere beber, comer, ni siquiera quiere ir hasta su cocina y mirar por la ventana. A ella la quiero mucho, aunque no pueda verla porque no le gusta ya recibir visitas, a ella la aprecio porque es de las mujeres más inteligentes que conocí y que si me hubiera molestado en interesarme por ella desde más joven, a lo mejor me dolería mucho más que dentro de poco no pueda sorprenderme cuando está en la casa de mi abuelita y que me diga que se enorgullece de lo que hago, que siempre me escucha cuando estoy en la radio y que me siente con ella a comer las galletitas que compró en una pastelería junto esa casi adicción que compartimos: el café.

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Anoche, luego de haber estado todo el día en casa de mi abuela (estaba animada porque el médico nos había dado buenas noticias después de toda una semana de mala racha), me senté con mi mamá en el patio de nuestra casa y también nos acompañó mi papá. Después de hablar de las cosas que habían pasado en el día, toqué el tema que odio tocar: su madre. De un día para el otro, su salud había desmejorado considerablemente y mi madre (a pesar de que tiene dos hermanos) era la única que se estaba haciendo cargo de todo, sumado a que ella vive a 50 kilómetros de nosotros, resulta bastante complicado todo. Me contó que le hicieron oficial la internación domiciliaria, que estaba con suero, que ya no puede vivir sola y que sus hermanos decían "sentirse cansados" y que "necesitaban urgentemente enfermeros" pero a todos los postulantes les encuentran un defecto y que no estaban dispuestos a pagar un grupo de ellos.

Fue entonces cuando le dije a mi mamá: "entonces sos alienígena porque entonces, ¿cómo podés manejar a tu madre vos sola sin que te ayude ni papá, ni nosotros (sus seis hijos) ni nadie?". Ella me contestó que reconoce que hace lo que está en su mano, pero que no puede obligar a su madre a mudarse con nadie o mudarse a una casa más chica, puesto que ella está acostumbrada a su zona de confort y tampoco disfruta de la compañía de otras personas por lo que le tiene fobia a los desconocidos. Pero se tiene que despedir de sus días de estar sola, porque ya no puede depender de sí misma.

Quiero aclarar que nunca tuve una buena relación con ella, ni con el resto de los hermanos de mi madre y jamás voy a poder entender de dónde le nace la paciencia para aguantar los malos tratos de su familia, que se hagan las víctimas o que dejen a mi mamá como responsable de todo, cuando ella tiene sus propias preocupaciones. Esa cachetada de "tenés que hacerte cargo de los últimos días de tus padres" me está pesando pero no porque quiera a mi "abuela" (lo digo entre comillas porque yo no la considero así ni por casualidad) sino porque a mi madre le está quitando la felicidad y le está generando discusiones innecesarias con gente que no debería venir al caso.

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Todos estos hechos, todas estas situaciones aisladas se fueron compaginando adentro de mi mente, fueron haciendo en el silencio de los pasillos de la casa donde mis tíos vivieron su niñez y adolescencia, y ahora estoy escribiendo esto, en el cuarto que alguna vez fue de mi propio papá, donde tal vez alguna ocasión pensó lo mismo que yo en estos momentos. Tardé veinte años en darme cuenta de que mis recuerdos de la infancia no van a poder ser revividos, que mis tíos no van a poder volver a ser jóvenes para jugar conmigo, que mi padre ya no tiene la fuerza para alzarme y que mi madre ya no dispone de tanto tiempo para hacerme la comida casera con tanta frecuencia.

Sin embargo, esta cachetada de la realidad estaba enfrente mío todo el tiempo: cuando murió el papá de mi sobrino, cuando falleció mi tío abuelo, cuando falleció el papá de mi mamá, cuando mi papá no podía caminar y dependía de mi para todo. Lo que faltaba era que yo me parara de frente para recibir esos golpes de frente, para que cuando los momentos de despedirse para siempre lleguen, yo pueda ser fuerte. No por mí, sino por mi familia, porque lo mejor que puedo hacer es estar ahí para ellos cuando las cosas se compliquen.

En definitiva, tardé veinte años en darme cuenta que las personas no son para siempre, que no se quedan físicamente a nuestro lado para toda la vida, pero que siguen existiendo en tanto hayan dejado un conjunto de marcas que se convierten en la huella indeleble en el corazón y el recuerdo de la gente que te conocieron.

Gracias a estas cachetadas, estoy madurando, creciendo, aprendiendo, pero sobretodo estoy cambiando. Me faltaba también asimilar mi cambio. Y dentro de poco también se vienen otros que les resultarán más visibles.





¡Muy buen miércoles para todos! Espero que estén muy bien y que estén pasando muy bien esta última semanita del 2016. En mi caso, sigo sin caer que ya estamos por comenzar un nuevo año... ni siquiera caí que ya pasó Navidad (cumplí la promesa y comí mucho vitel toné).
Me mata cómo es que muchas personas (ojo, no todas) hacen sus propósitos con toda la onda pero, a la hora de hacer un balance, no se animan a decir a ciencia cierta qué cumplieron y qué no. Hoy me voy a animar a revelarles qué cosas cumplí y qué cosas no de mi año 2016. Como un plus, les voy a revelar cuáles son mis propósitos para este 2017. LET'S GO.



Propósitos 2016. 

#1 Ser más positiva.

  Este fue un propósito que pensaba no iba a cumplir ni por joda porque, aunque no lo parezca, soy bastante pesimista. Me costó en muchas ocasiones tratar de ver el vaso medio vacío en lugar de medio lleno. Siempre que pensaba que iba a perder las esperanzas o la paciencia, me tomaba un respiro y contaba hasta diez y comenzaba de nuevo. 
  Haberme propuesto pensar de forma más positiva y de tener mejores pensamientos fue de mucha ayuda porque no me esperaba recibir tantos golpes en mi vida personal que supe soportar y también tomar de mejor manera gracias a aprender a pensar de este modo. 


#2 Juntarme más con mis amigos.
  En un principio esto me lo propuse porque pensaba que, con el comienzo de una nueva etapa, los amigos que más quería y los vínculos que había formado se iban a ir a la puta pero, afortunadamente, esto no fue así. Mis amistades siguen siendo exactamente las mismas. Tengo la suerte de tener unos amigos de or  o, que confío para todo y que también les va de 10 en sus respectivos caminos. Obviamente a veces los extrañaba porque a muchos los veía todos los días pero eso me hizo apreciar cada momento en el que los podía ver. 


#3 Hacer ejercicio. 
  No les voy a mentir, pensaba que ir al gimnasio me iba a copar, sobretodo porque iba con una amiga, pero fue un fracaso x1000 porque habré ido unas 4 veces y no me gustó la experiencia. Les juro que prefiero ir con una amiga a dar 300 vueltas a un parque o a una plaza o salir a caminar o a lo mejor hacer bicicleta fija. Obviamente no puedo estar 24/7 haciendo ejercicio porque... nope. Pero lo que me reconforta saber es que no perdí parte de la resistencia que gané en los 4 años de Luján. Técnicamente podemos contar esto como un fail por la mitad. 


#4 Esforzarme en mi carrera. 
 Lo mismo que con lo de ser positiva, pensé que esto no lo iba a cumplir ni por joda porque no sabía qué esperarme en este nuevo ambiente y este nuevo campo en el que me introducía pero, para mi sorpresa, me terminé encariñando con la carrera y con la gente que me trajo esta nueva etapa. No perdí mi toque ni mi autoexigencia (creo que esa virtud/defecto que tengo va a ir aumentando exponencialmente conforme avance) y, como ya he dicho, mi familia y toda la gente que me quiere puso y pone mucha fe en que lo puedo lograr y hoy, un año después de haber escrito este propósito, tengo fe yo también en que sí puedo. 


#5 Animarme a hacer videos. 
  Esto fue un FAIL con todas las letras. Simplemente no me pude animar y llegué a la conclusión que, de momento, me siento muy cómoda y a gusto con el blog aunque no descarto en un futuro medio lejano dar ese salto. 


#6 Ser menos nerviosa. 
Otro FAIL en mayúsculas más. Creo que los nervios que tengo ya son parte de mi y, por más que intente, no se van a disminuir pero aprendí un poco a controlarlos y controlarme yo misma. 


#7 Ser menos celosa.
 Algo que no me esperaba del 2016 fueron los golpes que me iban a dar. Uno en particular que no me esperaba que me hizo mierda en serio pero, para mi sorpresa, no soy celosa. Ya no lo soy. Creo que, de a poquito, fui aprendiendo a controlarme en lo que digo o hago o pienso. Aprendí a confiar y también, como un bonus, aprendí a dejar de idealizar tanto y ver a la gente como realmente es. 


#8 Ser más atenta. 
  Me alegra poder decir que cumplí con este propósito. Trabajé mucho en ponerme en el lugar del otro, ser más comprensiva. Tratar de entender las situaciones y, ya sea como amiga o como familiar o como lo que sea, además intentar estar ahí incondicionalmente por una cuestión de afecto y de principios. 



Bueno, esto fue más o menos el balance que pude hacer con mis propósitos, ahora vamos a ver qué cosas me propongo para el año que viene.  LET'S GO. 



Propósitos 2017. 

#1 Sacar las materias de segundo año. 
  Ahora que me puse a prueba en este 2016, quiero probar (sobretodo a mi misma) que puedo ser capaz con segundo año, con tercero y con todo lo que me proponga. 


#2 Dejar de quejarme tanto por las cosas.
  Si me siguen en twitter, habrán podido ver que me quejé hasta la saciedad con muchísimas cosas. Y me mató la negatividad que transmití en muchas ocasiones en menos de 140 caracteres. Quiero dejar ese mal hábito de quejarme para ver las cosas lindas de la vida.


#3 Aprender más a la hora de cocinar. 
  Este año descubrí que soy capaz de hacer mucho más que un simple arroz blanco. Aprendí a cocinar muchas cosas y, el año que viene, quiero cocinar variado: probar nuevas recetas, nuevos sabores y compartirlo con la gente que quiero.


#4 Controlar mi mal genio.
  En muchas ocasiones de este año, no supe controlar el genio que tengo y literal terminé mandando a la mierda a mucha gente por una simple rabieta que suelo tener y creo que es hora de calmar las aguas y saber tranquilizarme, contar hasta diez y comenzar desde el principio porque un día de estos no me voy a medir y voy a salir en crónica algo tipo "mató a su hermano porque no quiso poner la mesa". 


#5 Mantener mis amistades. 
  Esto no sólo aplica a mis amistades de la escuela, aplica a las nuevas que formé este año que son personas maravillosas, que espero que en el transcurso universitario que esté recorriendo pueda mantenerlos y seguir tomando mate en clase o yéndonos de aventura por el centro de Paraná.



#6 Ser feliz. 
  Obviamente no se puede ser una fiesta de cumpleaños todos los días de todo el año, pero intentar ser feliz. Buscar momentos chiquitos donde puedo estar contenta con todo el mundo. Ser feliz conmigo misma, con mis amigos, con mi familia, con mis estudios, con mi trabajo y con el blog. Hacer lo que me llene y me de gusto hacer. Y creo que lo que debemos buscar los humanos en cada año son los momentos de felicidad donde ahí entendemos qué es estar vivo.


Bueno... ¡¡Esto fue todo!! Espero que les haya gustado estos propósitos y la revisión. Quiero que me cuenten en los comentarios sus propósitos, los del año que viene, su propio balance o lo que más quieran para este 2017. 
Por supuesto, les agradezco una vez más por estar del otro lado de la pantalla y, el sábado, ya nos vamos a encontrar con la última entrada del año y la frutilla del postre. 



¡¡Muy buen lunes para todos!! Espero que hayan comenzado esta semana de lo mejor, que estén disfrutando de estos últimos días de primavera antes del comienzo del verano y de la Navidad. Para este apartado del especial de fin de año, por otra cuestión de organización de la facultad, me vi obligada a pasar la entrada de Un Viaje Inesperado para el día de hoy.
Además, antes que nada, les presento el nuevo encabezado de Un Viaje Inesperado que nos va a ir acompañando en este 2017 que ya está más cerca que nunca. También agradecerles por acompañarme y aconsejarme en este primer año de universidad que fue muy intensos, con sus altos y bajos. Así que dejo de enrollarme y LET'S GO.





Este ciclo lectivo fue diferente. Fue mi primer año universitario cursando la Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Entre Ríos. Fue una aventura desde el primer día. Algo que no dije en la segunda entrada de esta sección fue que en mi primer día, de camino a la facultad y en los primeros dos días del ingreso mi único pensamiento era "¿En qué me metí?". 
Como cualquiera, estuve medio perdida al principio y era caminar en medio de la niebla sin una linterna. El primer año lo supe disfrutar muchísimo y aprendí varias cosas que me quedaron medio inconclusas de mi último año de secundaria como Historia Argentina y Mundial (un tema que me encanta) y también aprendí fotografía, redacción, edición y también la forma de expresión de cuerpo y voz a la hora de estar delante de un micrófono, ya sea para radio o televisión.
También aprendí a sobrevivir yo. En el sentido de volverme alguien inquieta, que quiera saber más y no esperar a que los otros se muevan para moverme yo. Aprendí a ser más independiente y a hacerme cargo del uso de mi tiempo que dedico en mi vida. 
Aprendí lo que es que una carrera te rompa, en cierto sentido, el corazón. Al día de hoy estoy preparando (por cuarta vez) la última materia que me queda y, por suerte, no estoy sola: los tengo a mis viejos, una maestra particular y una compañera que es un sol y un pan de Dios que se volvió mi mano derecha para estudiar, para hablar, para reflexionar y con quien crecí un montón.
Y sí, pedí ayuda a una maestra particular. Creo que hay que ser capaz de decir "necesito que alguien que sepa en serio me explique y me diga cómo puedo hacer esto bien". Ir a una maestra particular no es un signo de ignorancia y menos de debilidad. Es una señal de que nos importa, de que queremos estar comprometidos y sacar un resultado que valga la pena el esfuerzo. Gracias a Dios esta profesora es una experta, es amorosa y es profesional en lo que hace.
También agradezco infinitamente el apoyo de mi secundaria que estuvo presente aún cuando su tarea de tener que cuidar de mi y educarme ya se había terminado. Me recordaron cómo era, como soy y cómo quiero ser en un futuro cercano. Todos los profesores que me siguieron aconsejando y a mi rectora que aún cuando fallo, sigue apostando por mi y eso es invaluable.

Para serles totalmente sincera, no tengo muchos ejemplos universitarios: mis padres, que son de las personas más cultas, trabajadoras, capaces e inteligentes, no pudieron concluir carreras universitarias por distintos motivos. Mis hermanos, aunque los amo, tampoco han podido concluir sus estudios por motivos suyos. Ni siquiera yo creía que iba a sacar al menos dos materias. Saqué, en 8 meses, 7 materias. Y no me veía capaz. Pero a veces pensaba "pudiste con el secundario e inglés, pudiste con 4 intertribus siendo campeona en culturales quedando invicta... ¿qué diferencia hay acá? El esfuerzo que ponés es el mismo". Hoy miro exactamente hace un año, cuando estaba recibiendo el diploma del secundario y sigo entendiendo el miedo de aquella Fedra de 17 años. Lo veo y lo sigo sintiendo. Los miedos de perder los vínculos siguen ahí pero todos sigan ahí y voy a luchar por la gente que quiero.
Para los que estén comenzando el secundario o la universidad y se separen de los amigos, les digo: los amigos de verdad siguen unidos aún cuando pasan los años. Yo soy la prueba de ello.

2016 me trajo, para mi sorpresa, mucha gente nueva que hoy son un gran apoyo y una gran fuente de alegrías para mi. Mi amiga Jocelyn, Aldana de la facultad son un ejemplo de que este año no habría sido lo mismo sin ellas presentes. También a alguien que tuve muy cerca estando lejos fue a Ro Barberán, un sol de persona que me ha sabido ayudar y decirme la palabra justa cuando la necesitaba y espero conocerla personalmente en algún momento. También me trajeron la sorpresa de que voy a conocer a alguien, con suerte, en junio del año que viene. Una personita muy importante que me va a decir "tía" y que me importa más que nada que venga sano (o sana) y sea muy feliz.

Alguna vez escuché a una persona que dijo "la facultad es el claro ejemplo de 'persevera y triunfarás' " y, efectivamente, es así. Es luchar, es peregrinar y ser optimista en que las cosas van a estar bien a largo plazo. En la facultad, y en la vida en general, uno es su propio héroe. Nadie te levanta sino vos mismo.
Los padres, amigos e incluso los profes nos pueden alentar a seguir adelante, pero los que toman las decisiones de seguir adelante con la vida somos nosotros. Quedar estancados en un pozo o subir hasta poder ver la luz son dos opciones completamente viables.

La sorpresa que no me esperaba este fin de año fue una propuesta de ser becaria en radio (que surgió recientemente, si ven lo que twitteo la semana pasada fue mi primer día) la cual acepté sin dudarlo dos veces, es una oportunidad increíble que no podría estar más contenta la gente con la que trabajo ahora.

Por supuesto, el blog me ayudó un montón a expandirme (como siempre) en la experiencia lectora, en mis amistades y con los conocimientos adquiridos en este año (y los conocimientos que me quedan por adquirir) que al fin y al cabo me han servido para la organización y diseño del blog para el 2017 y para el resto de años que espero seguir con este espacio que ya cuenta con casi 200 personas detrás de la pantalla. 
Si les comparto todas estas imágenes, es porque cada una de ellas representa algo muy importante para mi. Acá hay momentos muy lindos de este año que quedaron grabados. El tiempo se detuvo ahí para que lo pueda recordar en algún tiempo. Y espero que el año que viene y por mucho tiempo más, este viaje inesperado siga para sorprendernos a todos con más fotos y momentos que me hagan pensar que todo este recorrido a una Montaña Solitaria, vale la pena.
¡Nos vemos este sábado para el especial de Navidad!

¡¡Muy buen miércoles!! ¿¿Cómo les va?? Si, ya sé que es casi de noche y preguntarán "¿por qué Fedra no está escribiendo de mañana como hace normalmente?" les respondo: hoy tuve que estar a las ocho de la mañana para rendir una materia... casi me muero de más de diez ataques de pánico en el intento y casi me desmayo, pero volví a casa, comí, me di la siesta del siglo, me puse a hacer un trabajo práctico y dije "vamos a reseñar, vamos a distendernos, vamos a ser felices por 5 minutos". Y acá estoy.
El día de hoy les traigo una reseña de un libro que tenía muchas ganas de hablarles, así que no me enrollo más y... LET'S GO.

Datos principales. 

Autora: Madeleine Wickham (bajo el seudónimo de Sophie Kinsella).

Páginas: 283.

Editorial: Editorial Urano (bajo el sello Puck).

ISBN: 978-950-788-270-8.

Género: Narrativa. Novela. Contemporánea. 


¡Muchas gracias a Editorial Urano por el ejemplar!

Sinopsis. 
Una chica valiente
que lucha por superar un trastorno de ansiedad. 
Un chico excepcional 
que está decidido a sacarla de su encierro. 
Un episodio de acoso escolar
que es el origen de todos los problemas.
Una familia
caótica, divertida y encantadora.
Un proyecto
Salir al mundo real... aunque solo sea para tomar un café. 

Una novela original, emotiva e inolvidable que te arrancará más de una carcajada.

Opinión personal (sin spoilers). 
Cuando una amiga se enteró que iba a leer a Kinsella por primera vez en mi vida, gracias a Editorial Urano, comenzó a saltar de alegría. Me había hablado maravillas de la pluma de la autora y de su capacidad de producir más de una emoción. Estaba bastante entusiasmada con el hecho de por fin conocer a la famosa creadora de "Loca por las compras" y comencé con determinación la novela que, ya les digo de antemano, me fascinó. 
Audrey es una chica normal de 14 años. Bueno, no es normal del todo a causa de un severo trastorno de ansiedad que, como lo indica la sinopsis, es causado por un caso de acoso escolar, tan hablado, discutido y debatido en la sociedad de nuestros días. Algo que me gustó, es que aunque la protagonista nos da ciertos detalles sobre el pasado que la llevó a tener este conflicto, no deja que su vida se base en eso. Quiere olvidar y no trata de victimarse aunque fue, de hecho, víctima. Nos da los datos justos y necesarios para entender por qué está como está. Quiere superar su ansiedad, aunque no sabe todo. La vi como una chica muy madura para su edad y eso se entiende visto todo por lo que
tuvo que pasar en el pasado, pero conserva esa aura típica de la adolescencia de preguntar todo, de querer saber todo, de tener las típicas incertidumbres que comienzan en esta etapa tan complicada en la vida de las personas. En adición, imagínense qué tanto afectó esta situación a Audrey que terminó temiendo enormemente el contacto visual, por lo que debe usar siempre sus anteojos de sol.
Como les decía, Audrey nos desarrolla la historia de cómo va a ir superando este problema que le cambió la vida para siempre y lo hace de un modo bastante particular y también lo van a hacer, de cierto modo, los demás personajes que intervienen en la trama, como lo es la familia Turner o Linus. 
Tengo que decir que me encariñé al instante con la familia que, de tan excéntrica que era, me recordó un poco a la mía. Una madre sobreprotectora dispuesta a tirar las computadoras por los cielos con las ideas más disparatadas, un padre colgado que siempre dice "hacé todo lo que diga tu madre" pero con un carisma y una empatía que te gana desde el principio y dos hermanos tan particulares como divertidos. Ellos, sin duda alguna, fueron el toque de comedia indicado para que esta novela no se convirtiera en algo lúgubre y pesado.
Otro factor fundamental fue, por supuesto, la pluma de Kinsella que me enganchó de principio a fin. Mi amiga tenía toda la razón para estar fanatizada con ella. Si tuviera que describir a la narración en una sola palabra sería carismática ya que cada párrafo tenía la capacidad de hacerte sonreír, fruncir el ceño, reírte a carcajadas con las ocurrencias de los personajes, las situaciones un poco descabelladas, tensionarte un poco, enternecerte o también suspirar. 
A lo largo de la historia, podemos ver como todos un poco colaboran con Audrey para sacar adelante su situación, cada uno a su modo pero, obviamente, el que más destaca es Linus. 
La aparición de Linus se desarrolla muy precipitada, diría yo. Todas sus apariciones en la novela están cargadas de cierta emoción que me hacían decir "AY MAMI AHÍ ESTÁ LINUS. ASTRID TRAEME LOS POCHOCLOS, DALE ASTRID". Es un chico comprensivo, dispuesto a sacar adelante a Audrey, un auténtico remador en dulce de leche, ¿por qué? no se rinde en ningún momento en su misión de querer establecer contacto con Audrey. En cierto modo, la comprende y se pone en su lugar. Como lectora, considero que aunque las apariciones de Linus fueran efímeras, las supe disfrutar y aprovechar tanto que me terminé encariñando con él de una manera muy profunda. 
Con respecto al final, tengo que decir que fue como si estuviera viendo un video de YouTube, así como lo leen. Lo consideré muy ameno, en cierto modo emotivo y, al terminar de leer, uno nota el crecimiento no sólo de la protagonista, sino de todos los personajes que aparecen. 
En resúmen, para el calorcito que ahora se está acercando, este libro es un gran acompañante para esta nueva estación del año que se acerca, es una novela colorida, llena de vida, donde la risa es una esencia personal de este libro y, si se animan a leer este libro, van a poder comprobar que es imposible leer este libro sin estar sintiendo algo. Sin embargo, les garantizo que no van a sentirse decepcionados. 

En fin...¡¡Esto fue todo!! Espero que les haya gustado esta reseña, que se animen a leer este libro y me cuenten en los comentarios sus primeras impresiones si no leyeron el libro, si lo leerían y también si lo leyeron me cuenten qué les pareció la historia. 
Muchas muchas gracias por seguir nuevamente en el blog un día más y espero verlos muy pronto en la próxima entrada, ¡¡les mando un beso gigante!!



¡¡Muy excelente martes para todos!! ¿Cómo les va? Espero que estén de lo mejor, porque yo estoy excelente y escribiendo en directo desde la casa de mi abuelilla que quería visitarla, cambiar aires y esas cosas.
El día de hoy les traigo una reseña extremadamente especial y muy personal, creo yo. Julio está siendo un éxito en leer libros preciosos y definitivamente estoy segura que les va a encantar esta historia. Ya no me enrollo y LET'S GO.


Datos principales.


Autor: Albert Espinosa


Editorial: Grijalbo.

Páginas: 216.

ISBN: 978-842-5352-911.

Género: Narrativa española.



Sinopsis.
<<Cuando alguien no te entienda, dile: no importa, ama mi caos. El caos es lo que te hace diferente, lo que la gente no entiende de ti o lo que desea que cambies, cuando en realidad has de amarlo. Y no sólo eso, después de amarlo, tienes que agrandarlo>>.
El mundo azul es la nueva novela de Albert Espínosa; una historia que enlaza El mundo Amarillo y Pulseras Rojas y con la que cierra una trilogía de colores que hablan de vida, de lucha y de muerte.
Espinosa nos introduce en una narración de aventuras y emociones sobre un grupo de jóvenes que se enfrentan a un gran reto: revelarse contra un mundo que trata de ordenar su caos.
A través de cinco personajes, una isla y una búsqueda incesante por vivir, Espinosa vuelve a introducirnos en su particular universo con una historia que se desarrolla en un mundo onírico y fantástico, con un arranque contundente y un desenlace esperanzador y lleno de luz. 


Opinión personal.
(sin spoilers)

Al comenzar la experiencia de leer este libro, por recomendación de la youtuber Andreo Rowling, me sentí muy intrigada por las características del libro que se dio. Me causó mucha curiosidad y ruido la frase "ama tu caos". Entonces fui buscando poco a poco en internet una reseña o una sinopsis totalmente completa para saber específicamente de qué trataba.
Nuestro protagonista es un joven entrando en la mayoría de edad, pero que está al borde de la muerte, por una enfermedad que nunca nos especifica o nos deja en claro qué es lo que es. Cuando se le confirma que ya su vida va a culminar en cuestión de días, decide abandonar el hospital, los tratamientos y la opción de morir sin dolor para irse en una última aventura hasta el Grand Hotel, un lugar para personas que van a morir. Así de simple.
La narración es muy ligera y amena, fácil de disfrutar y las descripciones son simples y es fundamental esto, en mi opinión, para que cada lector forme su propia idea de los paisajes que se aparecen a lo largo de esta historia que son en cierta forma exóticos y, de alguna manera, con cierta alusión a la vida o a la muerte, o al menos es lo que sentí yo.
Se ve muy claramente la transformación del personaje y su crecimiento a lo largo del relato que es extremadamente conmovedor, reflexivo y muy sentido por parte del autor. Creo que lo leí en un momento de mi vida en el que, conforme voy creciendo, voy perdiendo gradualmente la fe en las personas en general. El mundo tanto en el libro como en la vida real son todos muy parecidos: todos quieren ser normales, nadie quiere tener ningún mambo que le cruce por la cabeza y siempre, los seres humanos en general, nos desvivimos amargándonos por las cosas que no nos gustan y, cuando se pierde algo que nos llena de alegría y de vitalidad, sólo entonces lo apreciamos... y creo que esto es lo que pasa el joven protagonista en esta novela: aprecia su vida en los últimos momentos y recuerda, con profunda nostalgia (y tal vez con un poco de arrepentimiento, me atrevería a decir) aquel pasado que tuvo antes de caer en aquella enfermedad que le roba la vida.
Nuestro personaje principal no es el único que nos transmite enseñanzas tan importantes relacionadas con la vida y la muerte, los demás habitantes del Grand Hotel también nos comparten sus reflexiones, como lo fue Niño, definitivamente mi personaje favorito, más que nada por ser eso que es en el libro: un simple niño, Creo que éste pequeño personaje refleja al niño que todos llevamos dentro: esa parte graciosa, esa parte que en el fondo es la que en varias ocasiones nos ha permitido seguir adelante en algún momento de nuestra. Una vez mi abuela me dijo que siempre que reímos o lloramos, no somos nosotros: es aquel niño interior el que quiere salir un momento al mundo. 
Sin lugar a dudas, este libro me hizo diferente y pude notar cierto antes y después en mi persona. Aprecio la vida muchísimo más y aún más cuando veo a mucha gente irse de este mundo. Uno nunca sabe cuándo es que se le termina su recorrido por la vida y nunca son suficientes las experiencias o las lecciones que se cruzan en el camino para terminar de apreciar la vida. Otro aspecto fundamental que creo cabe aclarar en este libro es el de cómo las diferentes edades o las personas son tan distintas que ven a la vida o a la muerte con diferentes visiones y reflexiones y, sintiéndome identificada o no con sus palabras, podía entenderlos un poco a cada personaje que se cruzaba en el camino de nuestro personaje.
Si están perdiendo poco a poco la fe en la gente, en el mundo en general, en la vida (a lo mejor exagero diciendo esto pero quién sabe) o desean encontrar un libro ligero, con una narración apasionante y unas frases preciosas, éste es el libro que buscan y les prometo por lo que más quieran que no se van a decepcionar. 

Bueno... ¡¡Esto fue todo!! Espero que les haya gustado esta reseña y espero que se animen a leer el libro o alguna otra propuesta del autor que les prometo, nuevamente, no van a arrepentirse y van a salir con una experiencia lectora nueva y vigorizante.
Espero poder verlos en una próxima entrada y miles de gracias por seguir un día más del otro lado :)
P/D: ¡¡Muy feliz día del amigo!!

Si, esto no es un espejismo, no es una ilusión, ni un sueño: ¡¡volví!! ¿Cómo les va? ¿Han estado bien? No puedo explicar lo que extrañaba estar por acá, con ustedes, en mi casa, con mis libros... se siente bien. Por fin terminó el cuatrimestre y estoy cosechando todo lo que sembré, pero eso ya queda para otra entrada donde voy a hablar más en profundidad de qué anduvo pasando en el fin de cuatrimestre.
El día de hoy les traigo una reseña que estuve esperando MUCHO para hacer y me dejo de preámbulos y comienzo a escribir. LET'S GO.

Título: Yo antes de ti.

Actores: Sam Claflin; Emilia Clarke

Director: Thea Sharrock.

Duración: 1 hora y 50 minutos.

Soundtrack: Max Jury, HOLYCHILD, X Ambassadors, Jessie Ware, the 1975, Jack Garratt, Cloves, Ed Sheeran, Imagine Dragons.

Guión: Jojo Moyes, Scott Neustadter, Michael H. Weber.


Basado en el libro homónimo de Jojo Moyes, Warner Brothers Pictures nos presenta la historia de Lo Clark, una joven mujer que por necesidad debe tomar el trabajo de cuidar de Will Traynor, un ex empresario que ahora debe estar recluido a una silla de ruedas, tras un accidente.
Estas dos personas, unidas por el destino, aprenderán una de la otra fuertes lecciones sobre la vida, el amor, la amistad y la muerte.

Primero que nada, quiero agradecerle a mi amiga Jocelyn por acompañarme a ver esta película y a su tía que trabaja en el cine y nos trató muy bien, nos dio una atención excelente y le estoy extremadamente agradecida a las dos por el lindo rato que me hicieron pasar. 
Al ser esta el debut del director de esta película, Thea Sharrock, tenía un poco de miedo de que fueran
a arruinar la película y la iban a llevar por un camino equivocado. Sin embargo, creo que se hizo un trabajo excelente tanto como adaptación del libro y al mismo tiempo como película en sí.
La fotografía y la iluminación son perfectas y dieron, desde el principio, una sensación de calidez dentro de la sala de cine. También las puestas en escena (el castillo, la casa de Lou, los lugares a los que fueron) fueron exactamente como yo me los imaginé en el momento en que leía el libro. Cabe aclarar que, personalmente, creo que fue una adaptación muy fiel, excepto por dos o tres detallitos que omitieron del libro, pero que no les di demasiada importancia. Tengo que decir que el romance comparte el protagonismo de esta película junto con diversos momentos de comedia, era impresionante lo que nos reímos en toda la película con cada interacción de los personajes en las diferentes escenas. 
Con respecto al elenco, los actores que se pusieron en la piel de los personajes fueron perfectos en todo sentido. Sam Claflin hizo un trabajo impecable sacando ese lado sarcástico que tanto personifica a Will Traynor y que tanto me enamoró en el libro. Emilia Clarke (otros la conocerán como Khaleesi de "Juego de Tronos") me sorprendió gratamente como Lou, haciéndome reír con cada frase, cada acción y, por supuesto, con cada uno de sus preciosos atuedos y peinados que caracterizan al
personaje de la novela. La aplaudo de pie por este papel tan bien representado. Con respecto a los demás personajes secundarios, me sorprendió como Matthew David Lewis representó a Pat, el novio de Louisa, le agregó ese toque de egocéntrico y tonto que nos hace reír pero que en el fondo lo odiamos todos un poco. Brendan Coyle, que representó al señor Clark, hizo un papel excelente aunque me hubiera gustado que tuviera algo más de fuerza en la película aunque admito que las escenas en las que aparecía eran las exactas para tirarnos las frases más copadas.
El soundtrack fue el toque final que terminó de hacer perfecta a esta película. Como pueden ver en los datos principales, cantantes como Ed Sheeran dieron vida a algunas escenas a la película y sacaron las lágrimas de todos los espectadores, incluyéndome. Creo que cada tema fue hecho con sumo cuidado y teniendo en cuenta cada momento específico de la película, especialmente el segundo tema principal de la película "Not today" de Imagine Dragons que terminó de arrancarme las lágrimas. 
Definitivamente, esta película es pochoclerísima especial para verla tanto solo como acompañado de amigos, de familiares, del novio o de la novia, no tanto para llorar (aunque si llega a emocionar bastante) sino para reír y disfrutarla, porque es en serio una película que vale la pena. Tanto para los que leyeron el libro como para los que no, si están buscando algo fresco, emocionante, gracioso y también original vayan corriendo al cine a ver esta película que, sin lugar a dudas, es perfecta para estas vacaciones de invierno.

Bueno... ¡¡esto fue todo!! Muchas gracias por estar en el regreso del blog, se vienen reseñas nuevas, cosas nuevas e ideas nuevas para compartir con ustedes y espero que me acompañen en la próxima. 
Nos estamos viendo muuuuuuuuuy pronto :D

¡¡Muy feliz casi-viernes para todos!! ¿Cómo están? Espero que no estén sufriendo del frío igual que yo xD pero por suerte hoy toca quedarse en casa y no creo que haya nada mejor que eso :)
El día de hoy les traigo una nueva reseña (inserte aplausos aquí) y tengo muchos libros nuevos que leer y que espero terminar para poder traerles más contenido al blog.
Sin más dilaciones, LET'S GO.


Autora: Gayle Forman.

Páginas: 281.

Editorial: Urano.

ISBN: 978-950-788-244-9.

Género: Narrativa. Novela juvenil.


¡Gracias a Editorial Urano por el ejemplar!


Cody creía saberlo todo acerca de su mejor amiga. Pero algunos secretos son profundos como océanos. Y nos arrastran con ellos.
El suicidio de Meg ha dejado a Cody devastada. ¿Por qué su amiga escogió morir, cuando justo comenzaba un nuevo capítulo de su vida? Ahora necesita saber, entender, reescribir su amistad. Reconstruir el enigma de los últimos meses de vida de Meg. Un puzzle extraño y oscuro en el que cada pieza supone un desafío. 
Un excepcional relato de amistad, pérdida y dolor, pero también de amor y esperanza, que explora sin artificios las emociones para mostrar cómo, en medio de la oscuridad, pueden brillar los más profundos sentimientos. 


Tengo que decir que, al comenzar con esta obra, esperaba algo que terminó siendo otra cosa, pero terminó siendo algo que me sorprendió de manera positiva.
La vida de nuestra protagonista, Cody, se encuentra totalmente estancada desde el día en que su mejor amiga, Meg, se quita la vida. Muchos tratan de encontrarle el sentido a la radical decisión de esta chica pero, como sucede en la vida real, nadie puede averiguar y estar 100% seguro de por qué uno hace lo que hace pero, a pesar de esto, nuestra protagonista esta decidida a encontrarle el sentido a la muerte de su mejor amiga, a toda costa, mientras está de viaje a la que fue la universidad de Meg, para poder buscar los objetos personales que dejó allí. Al ir avanzando en la trama, sentí que me Pretty Little Liars, por todo el misterio y los cabos que se producían en la historia y creo que esa fue la principal razón por la que disfruté mucho la lectura.
encontraba en una historia similar a la de
La novela dio comienzo de un modo que ya atrapa desde un principio y, como me sucedió con el primer libro que leí de la autora ("Si decido quedarme"), no pude despegarme del libro. Tiene puntos muy intensos con frases fuertes que te hacen pensar y comparar al libro con la vida misma, haciéndonos a nosotros mismos, "¿qué haría yo en lugar de la protagonista?". Más que nada, uno puede ver que Cody necesita saber y conocer el lado de Meg que, al parecer, no conocía y, en el relato, podemos ver con una claridad impresionante la lealtad que le tiene a esta chica, a pesar de todo. Esto nos demuestra algo: la amistad sobrepasa las fronteras, incluso a la muerte. 
Con respecto a los personajes, recibí una grata sorpresa con todos ellos, tanto principales como secundarios, que dieron un color muy particular a la novela. Cody me pareció una chica sumamente débil, pero que quiere ser fuerte y logra encontrar su fortaleza y hacerla aflorar en los momentos más importantes, también es muy tenaz en la búsqueda de los motivos de suicidio de Meg y también a la hora de enfrentarse con los obstáculos que se le pongan encima. También cada uno de los amigos o conocidos de Meg que intervinieron en esta historia se compaginaban de manera excelente con Cody y aportaban frases o datos y momentos que le dieron un plus de intriga a esta historia. Sin embargo, tengo que decir que otro personaje que definitivamente me encantó de esta historia fue Richard, con un gran sentido del humor y también de la amistad y la lealtad, es de esas personas con
las que sabemos que podemos contar hasta en los peores momentos.
Sin duda alguna, puedo decir que este libro me mostró lo prejuiciosa que puede llegar a ser la gente, en especial cuando realizan acciones que no les vemos el sentido. Todos tenemos nuestros prejuicios aunque no los podamos admitir, hasta de las personas a las que más creamos conocer, tienen partes de sí mismos que no muestran a los otros y cada quien con sus motivos. Lo veo tanto en la protagonista que vece sus prejuicios al tratar de comprender los motivos del suicidio de su amiga y también con otros personajes entre ellos, por ejemplo Richard hacia Ben, quien les va a resultar un personaje muy interesante de conocer a lo largo de toda esta historia.
Más que una historia de amor, pude ver una historia de amistad y superación personal por parte de los allegados a esta muchacha que dejó una herida enorme en el corazón de todos ellos y uno puede ver, en todos ellos, en cómo encuentran el modo de seguir adelante luego de una pérdida tan dolorosa como repentina.
Si tuviera que describir a este libro en una sola palabra sería "Resiliencia". En este libro podemos ver cómo todos los personajes viven y sufren su dolor de un modo diferente, ya que no hay un personaje que sea igual al otro, para luego aprender del dolor y sacarle las cosas buenas. Y esto es lo que me llevo de esta obra que se ganó un gran cariño por mi parte y les recomiendo mucho si buscan una historia con un estilo de narrar fácil y atrapante desde la primera página, con un misterio y con una búsqueda que engancha al lector hasta la última palabra.

Bueno... ¡¡Esto fue todo!! Espero que les haya gustado mucho esta reseña y se animen a decirme en los comentarios si leyeron este libro, si piensan leerlo, si han leído ya alguna otra obra de la autora o todo lo que ustedes quieran en los comentarios, justo abajo :) De verdad muchísimas gracias por estar un día más leyendo y espero que puedan acompañarme en la próxima entrada que espero sea muy pronto, ¡los quiero!

Aclaración: este texto fue escrito originalmente en mi tablet el día Domingo 28 de Febrero de 2016).

El día de hoy quiero hablarles de algo que me ha estado pasando, algo que no había sentido desde hace algunos años, algo que estuve acumulando desde hace algún tiempo y no se los estuve diciendo por una cuestión de que pensaba que no era nada, que eran tonterías mías, entre otras cosas. Pero me pasa algo y creo que es correcto ser honesta con ustedes al respecto.
Cuando escribo en el blog siempre quiero transmitir energía, buena onda, alegría más que nada. Quiero que noten el entusiasmo que tengo, las ganas por leer, escribir, compartir lo que opino como ustedes. Como si quisiera estar con ustedes y que me sientan más cerca, por así decirlo.
Y, más que nada desde que comencé la facu, noté una impresionante traba a la hora de escribir, me encuentro en una especie de bloqueo lector que estoy sacando adelante de a poco, me siento poco motivada, las ideas no fluyen tan frecuentemente como antes y así sucesivamente. No estoy diciendo que me cansé del blog o que lo estoy abandonando. El blog no es el problema, soy yo.
El comienzo de una nueva etapa, ser mucho más independiente en mi vida, alcanzar un nuevo grado de madurez y de responsabilidad se me hace bastante difícil, son muchos cambios al mismo tiempo, sumado a que mucha gente que quiero muchísimo comienza una nueva etapa y siento que me están dejando un poco atrás y yo a ellos, al comenzar una nueva yo también.
Las personas crecen, el tiempo cambia las cosas y los vientos hacen que cambiemos de rumbo miles de veces en esta vida. A estas alturas, no sé en dónde estoy parada aunque así lo parezca, trato de descubrir algo en mi que no sabía que estaba y trato de seguir los pasos de un camino que siento borroso. La carrera que estoy estudiando, por el momento, me gusta mucho, estoy encantada. Estoy terminando los trabajos finales que espero aprobar para poder comenzar a cursar tranquila, entre otras cosas más.
Repito, muchos cambios me azotaron de repente y creo que lo que me hizo caer en la ficha de que no estoy tan bien como creía estar es de haberme enterado de algo que en serio hubiera preferido no saber.
Ustedes dirán "Fedra, los cambios no son la excusa de que estés mal". Hay días que si, siento que estoy siendo irracional, que me hago la cabeza y que me pongo mal por nada, pero esta vez siento que esta tristeza es diferente, esto que siento es similar a algo que sentí, pero al mismo tiempo es diferente.
En realidad, no tengo de qué quejarme: de momento me va bien en una carrera que me gusta, estoy sana, mi familia está sana y bien, mis amigos están viviendo bien y son felices. Entonces, ¿por qué yo no puedo serlo?
Muchas preguntas se vinieron a mi mente, muchas cosas me llevaron a plantearme y replantearme otras y me di cuenta de que me falta algo, pero no sé lo que es: si algo material, algo espiritual, pero sé que es algo. Y siento que es mi deber encontrar eso y hacerlo parte de mi vida para poder estar feliz. Siento que hay un vacío en mi y quiero solucionarlo, porque quedarme estancada no es la solución ni mucho menos. Ya estoy grande y no puedo esperar a que nadie venga a resolverme la vida.
No quiero dar por sentado que les doy las gracias nuevamente por entender las situaciones, las cosas nuevas y todo lo demás que está en el blog. Créanme que para mi también es complicado, pero quiero sacar a este blog y a esta familia que formamos entre todos de a poquito y de la manera más correcta y que más me haga feliz, de momento.
************************************************************
(Lo siguiente fue escrito en el momento el día Viernes 4 de Marzo de 2016)

Bueno, como habrán visto, me enredé muchísimo en el momento que escribí eso. Estaba escuchando música, llorando y con el corazón hecho una pasa de uva. Estaba definitivamente muy conmovida.
Ahora, en este momento que estoy escribiendo esto, estoy un poco mejor. Decidí tomarme las cosas con calma y no dejar que la tristeza o el malestar o el enojo me ganen, porque sé que yo no soy así. Quiero verle el lado luminoso a la vida y quiero seguir adelante en la vida.
Como dije anteriormente, no tengo nada de que quejarme y me di cuenta de eso. Releer aquel texto me hizo darme cuenta de las cosas buenas que tengo que ver en mi existencia: ustedes, mi familia y mis amigos son los que me hacen feliz. Son los que me hacen quien soy y no voy a dejar de quererlos nunca en la vida.
Estar bien está buenísimo, pero llega un momento en el que no nos damos cuenta de lo felices que somos, hasta que llega algo que nos da vuelta la vida y nos hace sentir medio mal. De vez en cuando, estar mal está bien. Porque después, con cada caída, aprendemos a aprovechar la felicidad a cada instante.
Si están en una situación similar de tristeza, de soledad o lo que fuere, quiero que sepan que no están solos en este mundo: siempre hay alguien que va a estar para nosotros. No tienen que ser fuertes o estar felices todo el tiempo, porque somos humanos y no sentir es imposible. Seamos resilientes, aprendamos de los dolores que la vida nos trae y tratemos de sacarle algo bueno.
Les agradezco una vez más por leer y espero que nos veamos muy pronto :)

¡¡Muy buen miércoles para todos!! ¿Cómo les va? Espero que estén muy bien, que estén teniendo un buen ombligo de semana y que no hayan sentido la ausencia de la semana pasada que, como saben, estuve en Puerto Madryn de vacaciones :D estuvo muy bonito y me gustaría hablarles de estas vacaciones un día de estos.
El día de hoy les traigo una reseña de los libros pendientes que mencioné la semana pasada en la entrada donde les conté cuáles eran mis lecturas actuales. Esta es una de esas lecturas, además de que varios estuvieron pidiéndome, en los comentarios, que hiciera esta reseña.
Les pido que lean hasta el final porque hay noticias muy hardcores que tenía ya muchas ganas de contarles, así que, sin más dilaciones, LET'S GO.

Título: Éramos mentirosos.

Autor: E. Lockhart

Páginas: 288

Editorial: Salamandra.

ISBN: 978-989-2327-36

Género: Narrativo. Novela.

Una ilustre familia de Nueva Inglaterra. 
Una isla privada. 
Un grupo de cuatro amigos- Los Mentirosos- cuya amistad se vuelve destructiva.
Una rebelión. Un accidente. Un secreto. 
Mentiras y más mentiras.
Amor verdadero. 
La verdad, por fin. 

Este libro, como mencioné anteriormente, lo vi en el canal de Mati, TributeOnFire, quien dijo que era un buen libro y dije "why not?" así que lo leí y hoy vamos a ver mis conclusiones. 
Tenemos a Cadence Sinclair, una chica joven, de casi 18 años, cuya vida tomó un giro de 360º al tener un accidente del que apenas sabemos, al comenzar la historia, pero que luego nos vamos enterando qué fue específicamente lo que pasó. Nos van dando datos bastante vagos que arman cabos sueltos, que es necesario atar. Lo diferente de Cady es que su apellido pesa y le pesa muy fuerte sobre los hombros, cosa de que ella no se da cuenta hasta mucho después. Ella se da cuenta, en el transcurso de la historia, que su familia no puede ser llamada como tal. 
Con respecto a nuestra protagonista tuve varios conflictos, la verdad, la vi un poco soberbia hasta cierto punto que me pareció medio irritante, aunque tenía sus momentos que la comprendía un poco: sus circunstancias y además la familia que la crió de cierto modo, la hicieron con ese carácter. Además de que siempre quiere cumplir con las expectativas de su familia, es bastante sumisa, hasta
cierto punto en que se quiebra completamente esto. Por otro lado, me pareció muy interesante su manera de narrar los hechos, a través de anécdotas que siempre tienen algún significado y que tienen una relevancia en la historia. Este libro no tiene rellenos inútiles, a pesar de tener una trama compleja.
Tenemos, después, al resto de la familia Sinclair. Nos dan a entender que son una familia poderosa, con un alto poder adquisitivo. Me hacen acordar a esas familias de la década de los '40 y así que tienen familias donde todos terminan siendo políticos o abogados o doctores y nada más. Sinceramente, me daban ganas de patearlos a cada uno y decirles "EL MUNDO GIRA ALREDEDOR DEL SOL, NO ALREDEDOR DE VOS". Al principio de la historia, uno piensa que son todos buena gente, pero son sólo una máscara que después sacan para revelar sus verdaderos pensamientos y aspiraciones. 
Los Mentirosos- Gat, Mirren y Johnny- son personas que, cuando los llegás a conocer un poco más, te caen bien, pero no al punto de encariñarte demasiado. Eso sí, me hubiera gustado ver sus puntos de vista de algunas escenas de la historia en específico, que no puedo contar porque eso sería un spoiler gigante. Además, esto me hubiera dado el placer de conocerlos un poco más y encariñarme mucho más con ellos. 
Con respecto a la trama, honestamente me costó engancharme a la historia, tanto que lo tuve que comenzar dos veces y, prestando mucha atención, pude engancharme del todo. Recomiendo, si van a leer este libro, que se tomen pausas entre la lectura, ya que su trama parece simple, pero es más complicada ya que tiene diversos flashbacks y varios personajes dentro que pueden llegar a ser medio confusos y es muy probablemente que se pierdan, porque la verdad es un libro que, cuando se lo entiende, se lo disfruta mucho. El modo en que Cady narra los hechos, es muy dramático y en cierto modo poético, ya que siente en verdad lo que cuenta.
El final, la verdad, es abrupto e inesperado, no deja ninguna duda con respecto a los misterios de la familia Sinclair, toma un giro muy retorcido y te logra sorprender, aunque me dejó un poco a medias, te deja con una duda importante sobre Cadence: ¿Se volvió loca? Al menos, esto es lo que me pareció a mi. Me dejó un poco a medias. 
En conclusión, el libro me gustó, pero no hasta el punto de encantarme. Me pareció una lectura para pasar el rato (o el verano, mejor dicho), me entretuvo bastante y, a pesar de mis conflictos, llegué a disfrutarlo. 


En fin... ¡¡Esto fue todo!! Espero que les haya gustado esta reseña y que en serio se animen a leer este libro y, si ya lo leyeron, cuéntenme si les gustó y sus opiniones en los comentarios :)
Antes de despedirme, tengo que dar algunas noticias :D

  • ¡¡Ya va a salir la revista Literariamente!! En su número de febrero, vamos a tener muchas novedades y varios temas relacionados con el cine, la música y, obviamente, ¡¡los libros!! Así que el 1º de Febrero podrán leerla y les voy a dejar el link en la página de Facebook para que sean los primeros en leer. También está el link al blog de la revista en el margen derecho del blog. 
  • Siguiendo con Literariamente, vamos a realizar un HangOut el día 5 de Marzo, donde comentaremos la lectura conjunta que será "Orgullo y Prejuicio" de Jane Austen, el horario está a confirmar, así que si quieren participar, estén atentos que se confirmará en breve. Yo voy a estar participando, así que espero verlos ahí :D
  • Por último, pero no menos importante, la Editorial Chiado comenzará a colaborar con el blog :D esta noticia la recibí mientras estaba de vacaciones y no quería contarles hasta que estuviera todo confirmado, pero ya lo está, así que dentro de poco, podremos ver todas sus novedades y títulos en reseñas del blog.  
Ahora sí, me despido, no sin antes agradecerles el leerme un día más y ponerle toda la onda como siempre. Les mando un abrazo y un beso y nos vemos el sábado :) 

El día de hoy, 30 de Diciembre de 2015, me encuentro realizando la última entrada de este año. Qué fuerte, ¿no? comencé y terminé muchas cosas este año y me gustaría repasar este año y también hacer una que otra reflexión junto con ustedes, además de que esto forma parte de la iniciativa "Bloggeros Filosóficos" y me parece que unir el fin de año con las reflexiones está bueno así que, sin más dilaciones... LET'S GO.

Este año comencé con la mente en el último año de la secundaria, teniendo el honor de ser el cuarto mejor promedio de mi generación y tenía la firme intención de seguir probando que merecía estar a las alturas de ser una buena estudiante. Pero me lo tomé con calma, no todo en la vida es demostrar que somos los mejores. Me esforcé y tuve buenísimos resultados. Terminé como la tercera mejor de mi clase y con honores en Ciencias Exactas, Lengua y Comunicación.
También me especialicé en Ingles de Turismo Internacional... siendo sincera con ustedes no creo haberme especializado en algo que me gustara y eso que me saqué unas notas bastante buenas. No me sentía feliz en Turismo, no tomé una buena decisión al respecto, pero no me arrepiento de haber conocido a las personas que conocí ni de tener a los compañeros que tuve. Fueron personas excelentes e hicieron que aquellas extensas horas ahí adentro de esas aulas, valieran la pena y les estoy muy agradecida.
2015 también significó sacarme de encima todo lo que me hacía mal: sacar de mi vida a aquellas personas que no me hacían bien y tomé una buena decisión, porque ahora los amigos que tengo a mi alrededor son de los de verdad. Son parte de mi familia y de mi corazón. Aprendí a que no me pasaran por encima ni mis compañeros, ni personas de otros cursos y menos que menos, los profesores. Aprendí a ya no tener miedo de preguntar, de no entender, porque soy humana, puedo equivocarme y equivocarse es de los mejores aciertos que las personas pueden hacer en sus vidas sino, ¿cómo aprenderíamos a hacer las cosas bien? 
Salí de esta etapa que terminé abriéndome un poco más a personas que ahora son como mis hermanos, me dejé conocer y conocí a su vez a gente maravillosa que fue dulce, buena y sincera conmigo. y también dejé un poco la seriedad de un lado. Me puse a bailar antes de los actos, cantaba mientras hacía favores a mis preceptores cuando me pasaba por ahí, Una vez alguien me dijo que la vida es muy corta para preocuparte lo que alguien desconocido pueda llegar a decir de vos.
Mi familia fue fundamental en el proceso de mi crecimiento y no sólo hablo de mis hermanos o mis padres, sino de mis tíos, mis primos y en especial de mi abuela: ella era quien me decía que no me dejara presionar en este tiempo tan difícil, que bajara la velocidad y viera el paisaje que me rodeara, que observara qué tan generosa puede ser la vida conmigo y ahora aprendí a bajar el velocímetro y puedo verdaderamente aprovechar los pequeños placeres de la vida: tomar un té de mañana temprano, desayunar con mi papá viendo "los tres chiflados", cantar en el auto con mis papás antes de ir a la escuela, lavar los platos mientras hablo con mis hermanas, tener a mis amigas para hablar de cualquier cosa, ver a mi mejor amiga para tomar mates, caminar con mi mejor amigo en silencio y aprovechando de la tarde. Todo eso me hace feliz.

Con respecto al blog, el 2015 fue un año de avances impresionantes: llegamos a los 100 seguidores, cambié el estilo visual del blog a un estilo más sencillo, pero más profesional, aprendí el valor de revisar dos veces una entrada, de ser más detallista con ellas. También aprendí la importancia de las ideas y de la inspiración a la hora de escribir y de pensar las entradas para traerles a ustedes.
Tuve también el placer enorme de conocer en persona a Javier del Ponte, que estuvo en los primeros meses de vida del blog, impulsándolo, dando ánimos y siempre dando un panorama positivo que nunca me desalentó y le agradezco enormemente por eso. 
También conocí a Luz Valls, a quien admiro por su blog, su manera de ver a la literatura, su gran carisma y su gran manejo de las palabras a la hora de traernos una gran reseña y estoy orgullosa de ahora poder llamarla amiga. También a Anto Villanueva y Anto Martini, dos personas sumamente cariñosas, simpáticas, generosas que se ganaron un lugarcito en mi corazón con sus palabras. 
A todos los autores que conozco desde el año pasado o desde este año (María Victoria Camerano, Cristian Berardo, Vanina Rodríguez, Agostina Ortega, Lucas Patuel, Ariel Edelstein, Nico Manzur) también mi agradecimiento eterno por toda la ayuda y todo su apoyo desde la distancia, acompañando en los pasos del blog con lindos comentarios y también con consejos que siempre vienen bien y ayudan a crecer, a todos ellos, que participaron desde el principio, ¡gracias infinitas!
Finalmente, como siempre, a ustedes. A los que somos ahora 155 personas. Nunca, desde que comencé el blog, pude llegar a imaginarme que me iba a expander de este modo y no me va a alcanzar la vida para demostrarles lo agradecida que estoy. A esta altura sé que no estoy en la cima de nada, estoy en este momento escalando una montaña que me está llevando a lo más alto del cielo y va a ser el esfuerzo más grandioso que podría llegar a hacer en mi vida. Se me vienen muchas cosas a partir de este 2016 y va a ser un privilegio comenzar nuevos proyectos y nuevas experiencias junto a Siempre hay Palabras, que hoy no sólo estrena un nuevo diseño, sino que también estrena un nuevo año para comenzar con todas las ganas. Espero que podamos seguir juntos y que puedan tener un próspero y feliz 2016. No dejen que nadie les diga que no pueden cumplir sus propósitos o sus sueños, no dejen de ser quiénes son para complacer al otro. Vivan plenamente, rían, amen, bailen, actúen y sobretodo, háganlo del modo más feliz. Porque la vida es, al fin y al cabo, una búsqueda de la felicidad que todos encontramos alguna vez.
Nos vemos, muy pronto, el año que viene :)


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Sobre mí


Fedra. 20 años. 
Estudio Comunicación Social.
A veces se me da por escribir.

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Contacto: fedra.venturini@gmail.com

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