Siempre hay Palabras
Hoy, 20 de febrero de 2018, cumplo 20 años de edad... y hace unos años no me imaginaba que iba a llegar a este número que aún en este día siento que me queda bastante grande. Pero decidí escribir una carta a esa chiquita que alguna vez fui y que sigue viviendo en mi. También, a modo de estreno del nuevo diseño del blog, es una linda forma de "despedirme" de aquel pasado al que espero poder recordar con cariño.

***
Querida Fedra:

Muchos pueden decir que no hemos vivido demasiadas experiencias, que no sentimos nada porque no salimos a boliches y nos emborrachamos. Pero vivimos más de lo que todo el mundo piensa.

Comenzaste la adolescencia en un lugar muy oscuro, llena de dudas y de incertidumbre, llena de inseguridades y de preguntas a las que no podías encontrar respuesta porque no sabías siquiera en dónde buscarlas. Sin embargo, aprendiste que no es tu trabajo encontrar esas justificaciones para todos los actos en la vida aunque, confieso, esas dudas sobre la injusticia, la infelicidad y el sufrimiento te siguen atacando por las noches, cuando las sábanas te resultan incómodas y el silencio de la casa te rodea.

¿Te acordás cuando en segundo año estábamos investigando por carreras en Buenos Aires? ¿O cuando soñabas estudiar una carrera distinta cada semana? O cuando pensabas que tus sueños no se iban a hacer realidad porque los considerabas inviables. Hoy, en mi cumpleaños número 20 (que es también el tuyo) te lo puedo decir: los sueños si se cumplen.

Pudiste encontrar la felicidad en personas que son tan diferentes a vos, pero con las que compartiste los momentos más importantes de tu vida. Aprendiste a respirar hondo y caminar hasta un escenario para bailar frente a tus familiares y tus compañeros y conociste esa sensación de satisfacción cuando todo salía mejor de lo que pensabas.

Tuviste que alcanzar los 20 años para poder aprender que una calificación no se convierte en un estigma, que no te define y que, principalmente, no anula todo lo que lograste anteriormente. No te hace peor persona o una mala alumna, lo que te hace mal es no saber perdonarte cuando te equivocás. Hoy en día seguís llorando cuando en un examen salís mal, especialmente cuando le ponés todo tu esfuerzo y no sale como esperabas, pero seguís llorando de felicidad cuando alcanzaste esa nota que te parecía imposible.

También lloraste de felicidad cuando nacieron esos dos bebés por los que darías la vida entera, a los que hoy podría mirar miles de horas sin aburrirte y a los que sé que vas a proteger en sus peores momentos, a esos nenes a los que no podés esperar a que te llamen "tía Fedra". También aprendiste a enseñar con amor y paciencia a ese chiquito que protegiste desde tu infancia, a ese sobrino que llegó a ser ese hermano menor que nunca pudiste tener, pero que lo sentís como tal.

Aprendiste a ignorar todos aquellos comentarios que te hacen sobre tu vida: sobre tu rostro, sobre tu peso, sobre tu alimentación, tus estudios, tus decisiones y, sobretodo, a ignorar a aquellas personas que sólo porque sos "chica", "joven" o "menor" creen conocer mejor que vos tu situación o tus sentimientos.

Ya no tenés miedo al cambio y a ver qué es lo que la vida te depara en el futuro, esa palabra que tanto miedo te causa y que te suele paralizar con sólo pensar en ella. Pero te diste cuenta de que la vida tiene mucho para ofrecer y mostrarte y, sobretodo, que no podés esperar a poder vivir todos los días para transitar el presente.

Conseguiste una familia que va más allá de la sangre: esas chicas que te van a acompañar y te van a alentar, que te comprenden (o al menos intentan respetar tus decisiones) y que te hicieron el aguante incluso cuando dejaron los uniformes y, cuando aquel rincón del colegio en el que solían reunirse, quedaron en el pasado.

También superaste aquel miedo de no volver a encontrar amigos en esa nueva etapa que hoy estás atravesando, la cual pudiste comprobar que puede ser complicada, pero que nada es imposible. Encontraste personas maravillosas que comparten tus mismos gustos, debates y muchísimas horas de estudios que, seguramente, van a valer la pena dentro y fuera de las paredes de las aulas.

Sin embargo, pudiste también conocer lo que son las malas personas, aquellas que no son lo que aparentan, que te robaron la felicidad y te arrancaron lágrimas que no deberías haber derramado, pero que al menos sirvieron para aprender esta lección. Aprendiste que si hay bien, hay mal. Pero que hay que aprender a observar para encontrar el bien y supongo que lo vas a seguir descubriendo en la vida.

Conociste lugares hermosos y encontraste la belleza que atraviesa una pantalla de celular y que es más bello en persona y que nadie te quita el sentimiento de poder oler la sal del mar, mojarte los pies o caminar por la playa mientras escuchás simplemente el silencio mientras no pensás en absolutamente nada.

Ya no te da pena decir "te quiero" y demostrarlo de todas las formas posibles: con un mensaje, con un abrazo o con un gesto y ahora decís tus sentimientos a aquellas personas que valen la pena: papá, mamá, la abuela, los tíos, tus hermanos, tus sobrinos, tus amigos e incluso a esa persona que vos sabés quién es.

En estos 20 años lograste e hiciste mucho, pero sobretodo sentiste. Y por eso vivís más de lo que muchos pueden llegar a vivir. Seguí sintiendo, ya sea miedo, alegría, tristeza, desesperación, adrenalina o emoción... seguí así, que vamos por buen camino y espero que vos y todas nuestras versiones, estén orgullosas de quién somos hoy. Siempre me van a acompañar.



***

Desde este espacio quiero agradecer a todos los que siempre apoyaron este proyecto, que ayudaron a que crezca y hoy, aunque no pueda dedicarle todo el tiempo que me gustaría, Siempre Hay Palabras se convirtió en mi espacio seguro, donde puedo hablar, comunicar y expresarme sobre los temas que me interesan. Hoy comienzo una nueva etapa en este blog y quería darle una imagen más propia, personal y con un poco más de calidad. También, agradecerle especialmente a mi gran amiga y fotógrafa Jocelyn (@sslybluee en Instagram) por las increíbles fotos. De verdad estoy muy orgullosa del resultado porque me costó horas de edición y de perfección, por lo que espero que les guste mucho también a ustedes el producto.
¡Nos estamos viendo en un próximo post!




El día de hoy, 30 de Diciembre de 2015, me encuentro realizando la última entrada de este año. Qué fuerte, ¿no? comencé y terminé muchas cosas este año y me gustaría repasar este año y también hacer una que otra reflexión junto con ustedes, además de que esto forma parte de la iniciativa "Bloggeros Filosóficos" y me parece que unir el fin de año con las reflexiones está bueno así que, sin más dilaciones... LET'S GO.

Este año comencé con la mente en el último año de la secundaria, teniendo el honor de ser el cuarto mejor promedio de mi generación y tenía la firme intención de seguir probando que merecía estar a las alturas de ser una buena estudiante. Pero me lo tomé con calma, no todo en la vida es demostrar que somos los mejores. Me esforcé y tuve buenísimos resultados. Terminé como la tercera mejor de mi clase y con honores en Ciencias Exactas, Lengua y Comunicación.
También me especialicé en Ingles de Turismo Internacional... siendo sincera con ustedes no creo haberme especializado en algo que me gustara y eso que me saqué unas notas bastante buenas. No me sentía feliz en Turismo, no tomé una buena decisión al respecto, pero no me arrepiento de haber conocido a las personas que conocí ni de tener a los compañeros que tuve. Fueron personas excelentes e hicieron que aquellas extensas horas ahí adentro de esas aulas, valieran la pena y les estoy muy agradecida.
2015 también significó sacarme de encima todo lo que me hacía mal: sacar de mi vida a aquellas personas que no me hacían bien y tomé una buena decisión, porque ahora los amigos que tengo a mi alrededor son de los de verdad. Son parte de mi familia y de mi corazón. Aprendí a que no me pasaran por encima ni mis compañeros, ni personas de otros cursos y menos que menos, los profesores. Aprendí a ya no tener miedo de preguntar, de no entender, porque soy humana, puedo equivocarme y equivocarse es de los mejores aciertos que las personas pueden hacer en sus vidas sino, ¿cómo aprenderíamos a hacer las cosas bien? 
Salí de esta etapa que terminé abriéndome un poco más a personas que ahora son como mis hermanos, me dejé conocer y conocí a su vez a gente maravillosa que fue dulce, buena y sincera conmigo. y también dejé un poco la seriedad de un lado. Me puse a bailar antes de los actos, cantaba mientras hacía favores a mis preceptores cuando me pasaba por ahí, Una vez alguien me dijo que la vida es muy corta para preocuparte lo que alguien desconocido pueda llegar a decir de vos.
Mi familia fue fundamental en el proceso de mi crecimiento y no sólo hablo de mis hermanos o mis padres, sino de mis tíos, mis primos y en especial de mi abuela: ella era quien me decía que no me dejara presionar en este tiempo tan difícil, que bajara la velocidad y viera el paisaje que me rodeara, que observara qué tan generosa puede ser la vida conmigo y ahora aprendí a bajar el velocímetro y puedo verdaderamente aprovechar los pequeños placeres de la vida: tomar un té de mañana temprano, desayunar con mi papá viendo "los tres chiflados", cantar en el auto con mis papás antes de ir a la escuela, lavar los platos mientras hablo con mis hermanas, tener a mis amigas para hablar de cualquier cosa, ver a mi mejor amiga para tomar mates, caminar con mi mejor amigo en silencio y aprovechando de la tarde. Todo eso me hace feliz.

Con respecto al blog, el 2015 fue un año de avances impresionantes: llegamos a los 100 seguidores, cambié el estilo visual del blog a un estilo más sencillo, pero más profesional, aprendí el valor de revisar dos veces una entrada, de ser más detallista con ellas. También aprendí la importancia de las ideas y de la inspiración a la hora de escribir y de pensar las entradas para traerles a ustedes.
Tuve también el placer enorme de conocer en persona a Javier del Ponte, que estuvo en los primeros meses de vida del blog, impulsándolo, dando ánimos y siempre dando un panorama positivo que nunca me desalentó y le agradezco enormemente por eso. 
También conocí a Luz Valls, a quien admiro por su blog, su manera de ver a la literatura, su gran carisma y su gran manejo de las palabras a la hora de traernos una gran reseña y estoy orgullosa de ahora poder llamarla amiga. También a Anto Villanueva y Anto Martini, dos personas sumamente cariñosas, simpáticas, generosas que se ganaron un lugarcito en mi corazón con sus palabras. 
A todos los autores que conozco desde el año pasado o desde este año (María Victoria Camerano, Cristian Berardo, Vanina Rodríguez, Agostina Ortega, Lucas Patuel, Ariel Edelstein, Nico Manzur) también mi agradecimiento eterno por toda la ayuda y todo su apoyo desde la distancia, acompañando en los pasos del blog con lindos comentarios y también con consejos que siempre vienen bien y ayudan a crecer, a todos ellos, que participaron desde el principio, ¡gracias infinitas!
Finalmente, como siempre, a ustedes. A los que somos ahora 155 personas. Nunca, desde que comencé el blog, pude llegar a imaginarme que me iba a expander de este modo y no me va a alcanzar la vida para demostrarles lo agradecida que estoy. A esta altura sé que no estoy en la cima de nada, estoy en este momento escalando una montaña que me está llevando a lo más alto del cielo y va a ser el esfuerzo más grandioso que podría llegar a hacer en mi vida. Se me vienen muchas cosas a partir de este 2016 y va a ser un privilegio comenzar nuevos proyectos y nuevas experiencias junto a Siempre hay Palabras, que hoy no sólo estrena un nuevo diseño, sino que también estrena un nuevo año para comenzar con todas las ganas. Espero que podamos seguir juntos y que puedan tener un próspero y feliz 2016. No dejen que nadie les diga que no pueden cumplir sus propósitos o sus sueños, no dejen de ser quiénes son para complacer al otro. Vivan plenamente, rían, amen, bailen, actúen y sobretodo, háganlo del modo más feliz. Porque la vida es, al fin y al cabo, una búsqueda de la felicidad que todos encontramos alguna vez.
Nos vemos, muy pronto, el año que viene :)


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Sobre mí


Fedra. 20 años. 
Estudio Comunicación Social.
A veces se me da por escribir.

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Contacto: fedra.venturini@gmail.com

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