Siempre hay Palabras


¡¡Muy buen domingo para todos!! ¿Cómo andan? ¿Cómo los trata el calor? Acá en Entre Ríos hace un calor tremendo pero al menos lo combato con siestas, tererés y duchas frías, pero en fin... llegó un momento del año donde me gustaría resumir en cierto modo fue el segundo año de esta odisea universitaria que (no puedo creer) está a la mitad de camino. Así que, sin más dilaciones, vamos a comenzar.

***

Este año académico comenzó con un error que me hizo abrir mucho los ojos respecto de cómo elijo vivir la misma experiencia universitaria, qué caminos quiero tomar y qué caminos no quiero tomar tanto como profesional como persona. Paso a explicar:

En mi carrera, tenemos 4 especializaciones opcionales: Audio, Gráfica, Imagen y Redacción. Después de haber rendido mi última materia de 1° año (por cuarta vez) que fue la misma Redacción I, estaba muy en duda si especializarme en eso. Además, había escuchado muchas experiencias no gratas de ex-alumnos y mismos alumnos que estaban cursando actualmente la especialización.

Duré sólo un mes en la especialización... simplemente no pude. La sensación era de competitividad constante, nos hacía competir entre nosotros como compañeros y había un constante sentimiento de estar bajo presión que no era nada agradable. Además, el profesor tenía muchas actitudes despectivas especialmente por el lugar de procedencia y no te aceptaba trabajos que a él no le gustasen por distintos motivos. Por otra parte, la cátedra se encuentra muy desactualizada en cuestión de contenidos, simplemente dan crónicas y noticias policiales y todas tienen los mismos factores comunes, pero siempre hay algo que al mismo profesor no le va a gustar. El sistema de clases también es muy arcaico, como si estuviéramos en 1950. Me di cuenta que me gusta escribir, que me encanta, que lo disfruto y que me libera... pero que no considero enriquecedor bajo ningún concepto escribir para este profesor.

Estaba bastante miedosa de dejar la materia porque no quería perder un año entero (todos los talleres de especialización son anuales), hasta que me crucé con Bruno, mi compañero de clases de inglés. Un día, él me vio bastante bajoneada por esta situación y me dijo "yo voy al taller de Gráfica... ¿por qué no te venís conmigo a la clase a ver si te gusta?" me contó un poco de las cosas que hacían en el taller y de que no pasaba nada si empezaba un mes tarde, que la cátedra era muy comprensiva y solía tener en cuenta casos como el mío.

Me adentré muchísimo en el mundillo del diseño gráfico, el diseño web, el diseño de portadas, de personajes... disfrutaba mucho que me dieran libertad para trabajar y que me disciplinaran, pero que me dejaran poner un sello a cada trabajo. Al principio, cuando comenté a mis padres el cambio de materia, no estaban muy convencidos pero ellos mismos me habían visto pasarla verdaderamente mal a la hora de estudiar o hacer trabajos prácticos para Redacción. Pero fueron incluso interesándose por lo que iba haciendo en el taller y pudieron ver que el diseño requiere de un proceso arduo de pensamiento, de hacer, de rehacer, de corregir, de buscar y de inspirarse mucho.

A pesar de que me incorporé última, me sentí re bienvenida por la gente de la cátedra y mis compañeros me integraron y se formó un lindo grupo. En la muestra de fin de año, fue lindo que la gente que quiero se acercara a ver mi trabajo, que me feliciten e incluso que me digan mis propios compañeros "me alegra que en gráfica te hayas encontrado, te vemos más contenta acá". (de hecho, algunas de las imágenes que les dejo son de algunos de mis trabajos prácticos).


Este segundo año me sirvió también para darme cuenta de cómo otras disciplinas (como la semiótica o la psicología) colaboran para entender y desarrollar un mejor manejo de la comunicación, lo importante es que te abran la cabeza con una buena base teórica para comprender el mundo de las subjetividades. Por otro lado, me hizo dar cuenta de lo importante que es la base práctica para un comunicador y, ya me pasé un largo tiempo pensándomelo, decidí de momento hacer hasta la Tecnicatura en Comunicación Social (cuyo tercer y último año voy a estar cursando el año que viene) y después pasar a hacer 3 años de periodismo, en un instituto que ya escuché mil recomendaciones que tiene una base práctica más fuerte y que (por suerte) podría terminar más rápido ya que me homologarían la mayor parte de materias teóricas que cursé (y voy a cursar) en mi universidad actual. 

En el lado de los estudios fue un año complicado, fue un desafío que pude superar con muy buenos resultados. Superé incluso expectativas propias y hace dar cuenta que todos los sacrificios valen la pena cuando está la pasión por lo que uno hace de por medio. Lo que me queda pendiente para el año próximo (y que ya podría ir anotando en los propósitos del 2018) es manejar mi ansiedad, que este año me jugó en contra como nunca antes y me hizo terminar en urgencias 3 veces por picos de estrés y fue impresionante cómo eso afectó a mi estado de salud que por suerte ya me estoy cuidando más y recuperando esa vitalidad que un poco me quitó tanto estrés.

Además, como ya estoy en cierto modo ejerciendo el periodismo al hacer de prensa, radio y ahora en la sección de edición de una revista cultural, voy sumando experiencias al currículum que espero poder seguir agrandando, además de que los trabajos que voy teniendo me permitieron conocer gente muy copada, muy linda con la que disfruto trabajar y pasar el tiempo no sólo en lo laboral. Estoy colaborando en radio Vorterix y LT14 ambos lugares compuestos por grupos humanos tremendos y que me dan oportunidades impresionantes

Estoy muy contenta con este segundo año, fue interiorizarme en el campo de la comunicación para entenderla, para poder practicarla e incluso para analizar más de una vez todo a mi alrededor (les juro por Dios, que ando analizando hasta recetas de cocina) y gracias al cielo ya tengo la mitad de segundo en la bolsa, me falta la segunda mitad por rendir, pero ya tengo la tranquilidad de poder cursar tercero.


***

Pero bueno... ¡Esto fue todo! Espero que no les haya aburrido este descargo tremendo que les acabo de hacer (igual si les soy honesta, no puedo creer la cantidad de cosas que hice en un año). Quiero que sepan que todo se puede, que no se llega a cualquier lado sin ir y atravesar un camino. Ninguna carrera es fácil pero vale la pena cuando es lo que queremos hacer en el futuro.
Muchas gracias por estar un día más del otro lado y nos estamos viendo muy pronto en otro post. 



¡Muy buen miércoles para todos! Espero que estén muy bien y que estén pasando muy bien esta última semanita del 2016. En mi caso, sigo sin caer que ya estamos por comenzar un nuevo año... ni siquiera caí que ya pasó Navidad (cumplí la promesa y comí mucho vitel toné).
Me mata cómo es que muchas personas (ojo, no todas) hacen sus propósitos con toda la onda pero, a la hora de hacer un balance, no se animan a decir a ciencia cierta qué cumplieron y qué no. Hoy me voy a animar a revelarles qué cosas cumplí y qué cosas no de mi año 2016. Como un plus, les voy a revelar cuáles son mis propósitos para este 2017. LET'S GO.



Propósitos 2016. 

#1 Ser más positiva.

  Este fue un propósito que pensaba no iba a cumplir ni por joda porque, aunque no lo parezca, soy bastante pesimista. Me costó en muchas ocasiones tratar de ver el vaso medio vacío en lugar de medio lleno. Siempre que pensaba que iba a perder las esperanzas o la paciencia, me tomaba un respiro y contaba hasta diez y comenzaba de nuevo. 
  Haberme propuesto pensar de forma más positiva y de tener mejores pensamientos fue de mucha ayuda porque no me esperaba recibir tantos golpes en mi vida personal que supe soportar y también tomar de mejor manera gracias a aprender a pensar de este modo. 


#2 Juntarme más con mis amigos.
  En un principio esto me lo propuse porque pensaba que, con el comienzo de una nueva etapa, los amigos que más quería y los vínculos que había formado se iban a ir a la puta pero, afortunadamente, esto no fue así. Mis amistades siguen siendo exactamente las mismas. Tengo la suerte de tener unos amigos de or  o, que confío para todo y que también les va de 10 en sus respectivos caminos. Obviamente a veces los extrañaba porque a muchos los veía todos los días pero eso me hizo apreciar cada momento en el que los podía ver. 


#3 Hacer ejercicio. 
  No les voy a mentir, pensaba que ir al gimnasio me iba a copar, sobretodo porque iba con una amiga, pero fue un fracaso x1000 porque habré ido unas 4 veces y no me gustó la experiencia. Les juro que prefiero ir con una amiga a dar 300 vueltas a un parque o a una plaza o salir a caminar o a lo mejor hacer bicicleta fija. Obviamente no puedo estar 24/7 haciendo ejercicio porque... nope. Pero lo que me reconforta saber es que no perdí parte de la resistencia que gané en los 4 años de Luján. Técnicamente podemos contar esto como un fail por la mitad. 


#4 Esforzarme en mi carrera. 
 Lo mismo que con lo de ser positiva, pensé que esto no lo iba a cumplir ni por joda porque no sabía qué esperarme en este nuevo ambiente y este nuevo campo en el que me introducía pero, para mi sorpresa, me terminé encariñando con la carrera y con la gente que me trajo esta nueva etapa. No perdí mi toque ni mi autoexigencia (creo que esa virtud/defecto que tengo va a ir aumentando exponencialmente conforme avance) y, como ya he dicho, mi familia y toda la gente que me quiere puso y pone mucha fe en que lo puedo lograr y hoy, un año después de haber escrito este propósito, tengo fe yo también en que sí puedo. 


#5 Animarme a hacer videos. 
  Esto fue un FAIL con todas las letras. Simplemente no me pude animar y llegué a la conclusión que, de momento, me siento muy cómoda y a gusto con el blog aunque no descarto en un futuro medio lejano dar ese salto. 


#6 Ser menos nerviosa. 
Otro FAIL en mayúsculas más. Creo que los nervios que tengo ya son parte de mi y, por más que intente, no se van a disminuir pero aprendí un poco a controlarlos y controlarme yo misma. 


#7 Ser menos celosa.
 Algo que no me esperaba del 2016 fueron los golpes que me iban a dar. Uno en particular que no me esperaba que me hizo mierda en serio pero, para mi sorpresa, no soy celosa. Ya no lo soy. Creo que, de a poquito, fui aprendiendo a controlarme en lo que digo o hago o pienso. Aprendí a confiar y también, como un bonus, aprendí a dejar de idealizar tanto y ver a la gente como realmente es. 


#8 Ser más atenta. 
  Me alegra poder decir que cumplí con este propósito. Trabajé mucho en ponerme en el lugar del otro, ser más comprensiva. Tratar de entender las situaciones y, ya sea como amiga o como familiar o como lo que sea, además intentar estar ahí incondicionalmente por una cuestión de afecto y de principios. 



Bueno, esto fue más o menos el balance que pude hacer con mis propósitos, ahora vamos a ver qué cosas me propongo para el año que viene.  LET'S GO. 



Propósitos 2017. 

#1 Sacar las materias de segundo año. 
  Ahora que me puse a prueba en este 2016, quiero probar (sobretodo a mi misma) que puedo ser capaz con segundo año, con tercero y con todo lo que me proponga. 


#2 Dejar de quejarme tanto por las cosas.
  Si me siguen en twitter, habrán podido ver que me quejé hasta la saciedad con muchísimas cosas. Y me mató la negatividad que transmití en muchas ocasiones en menos de 140 caracteres. Quiero dejar ese mal hábito de quejarme para ver las cosas lindas de la vida.


#3 Aprender más a la hora de cocinar. 
  Este año descubrí que soy capaz de hacer mucho más que un simple arroz blanco. Aprendí a cocinar muchas cosas y, el año que viene, quiero cocinar variado: probar nuevas recetas, nuevos sabores y compartirlo con la gente que quiero.


#4 Controlar mi mal genio.
  En muchas ocasiones de este año, no supe controlar el genio que tengo y literal terminé mandando a la mierda a mucha gente por una simple rabieta que suelo tener y creo que es hora de calmar las aguas y saber tranquilizarme, contar hasta diez y comenzar desde el principio porque un día de estos no me voy a medir y voy a salir en crónica algo tipo "mató a su hermano porque no quiso poner la mesa". 


#5 Mantener mis amistades. 
  Esto no sólo aplica a mis amistades de la escuela, aplica a las nuevas que formé este año que son personas maravillosas, que espero que en el transcurso universitario que esté recorriendo pueda mantenerlos y seguir tomando mate en clase o yéndonos de aventura por el centro de Paraná.



#6 Ser feliz. 
  Obviamente no se puede ser una fiesta de cumpleaños todos los días de todo el año, pero intentar ser feliz. Buscar momentos chiquitos donde puedo estar contenta con todo el mundo. Ser feliz conmigo misma, con mis amigos, con mi familia, con mis estudios, con mi trabajo y con el blog. Hacer lo que me llene y me de gusto hacer. Y creo que lo que debemos buscar los humanos en cada año son los momentos de felicidad donde ahí entendemos qué es estar vivo.


Bueno... ¡¡Esto fue todo!! Espero que les haya gustado estos propósitos y la revisión. Quiero que me cuenten en los comentarios sus propósitos, los del año que viene, su propio balance o lo que más quieran para este 2017. 
Por supuesto, les agradezco una vez más por estar del otro lado de la pantalla y, el sábado, ya nos vamos a encontrar con la última entrada del año y la frutilla del postre. 



¡¡Muy feliz (y frío) casi jueves para todos!! Si, desaparecí por la facultad... otra vez. Aunque me encante ir a la facultad y disfrute mucho mi tiempo allí, nunca va a reemplazar este vínculo que tenemos ustedes y yo. Pero hoy, después de estudiar casi toda la realidad casi 103 años de historia argentina... vengo a traerles una pequeña reflexión de la sección "Un viaje inesperado".
Sin más dilaciones... LET'S GO.

En las pasadas semanas estuve pensando profundamente en cómo es que los universitarios mantienen sus fuerzas y su motivación arriba para alcanzar esa meta que se impusieron. Personalmente, admiro a todos los que vayan a la universidad con un humor excelente, se mantienen positivos, que no se concentran en sus fallos o en las cosas malas y apuntan alto. De verdad, es una admiración que ya pasa a ser una envidia sana.
Sin embargo, he podido llegar a la conclusión de que todos encontramos los motores que nos hacen vivir. Encontramos los motivos por los que decidimos tomar tales caminos en la vida o dar ciertos pasos en el viaje que recorremos, si nos ponemos un poco más metafóricos. Me propuse firmemente encontrar una motivación, aunque no sabía por dónde comenzar... Como todo ocurre en la vida, o por jugadas que nos da el destino para que abramos los ojos, ocurrió por una desilusión. ¿A qué me refiero? Sigan leyendo.
Había entregado mi primer trabajo de Redacción I, en el cuál teníamos que desgrabar (escribir todo exactamente como lo escuchamos) y reescribir (volver a redactar, pero arreglada para que se comprenda mejor) una entrevista que se encontraba en formato video. Repito: DESGRABAR Y REESCRIBIR. ¿Qué hice yo? Solamente la reescritura de la entrevista y, sin la desgrabación, no se podía corregir al alumno. ¿Qué obtuve? Un flamante 3. Un insuficiente. Para gran sorpresa de mi lado maduro, mi lado dramático y escandaloso supo controlar muy bien la situación. Respiré hondo, me concentré en la clase, pero después mis compañeros me notaron rara... Qué tan poco han de conocer las crisis internas que sufro en fracasos académicos.
Juro que nunca me sentí tan estúpida por un error así. Ni en los ejercicios de matemáticas o de química había sentido tanta taradez junta en mi cuerpo. Y sé que soy humana y tengo el derecho a equivocarme y que un sólo trabajo práctico no me va a hacer recursar la materia pero... por un error tan tonto... ¿entienden? Esa burda nota escrita en mi trabajo era un mensaje: yo no era suficiente, pero tenía que ser suficiente, quería ser lo mejor que yo pudiera ser o no iba a ser nada.
Entonces me acordé de un personaje con el que me identifiqué... Una Delta Nu. Y si no averiguaron quién es... les presento a Elle Woods. Quien, persiguiendo a un hombre, encontró su vocación. En un momento de su primera película ella dice "Te demostraré qué tan valiosa Elle Woods puede ser". Y entonces me di cuenta de que tenía que demostrar a través de acciones y de pruebas el esfuerzo y la dedicación que le dedico a mi carrera. A partir de todo esto, encontré un pedacito de inspiración. Pensé en ella y en cómo le cerró la boca a todos los que decían que no lo iba a lograr. También otra cosa muy importante: ser verdadero con uno mismo, nunca pasa de moda.
Ahora preguntarán,  ¿te sirvió? Si. Definitivamente. 
Siempre fui así de auto-exigente conmigo misma. Nunca conocí a nadie que me insultase tan horrible como yo misma. Pero hay días en que me digo "basta" a todo esto. Y después, cuando los resultados son los deseados... Es lindo callar a esa parte negativa y poder hacer mi bailecito de "Aprobé". Son pequeños placeres de la vida: aprobar después de un trabajo bien hecho.

En fin... espero que a todos los que estén en este momento entrando en los primeros parciales, cierres de trimestre o por algún tiempo de bajón por algo similar... Piensen que recién empezamos toda esta aventura. Un tropezón jamás ha sido una caída definitivamente y las personas no nos arrepentimos tanto por las cosas que hicimos, al contrario que con las cosas que no hicimos.
Y, si con eso no llegué a motivarlos, hay dos cosas que probablemente lo hagan:

Espero que, si lo vieron, les haya hecho sentir con ganas de darle para adelante.
¡¡Esto fue todo!! Espero que les haya gustado esta entrada un poco emotiva (vi el segundo video y... se me escapó una lágrima, para qué mentirles, señores) y que me digan en los comentarios cómo es que encuentran ustedes su motivación en los estudios, en el trabajo, en la vida o en su hobbie.
Yo los veo acá muy pronto en una nueva entrada, ¡¡los quiero muchísimo y muchas gracias por estar un día más!!

Entradas antiguas Página Principal

Sobre mí


Fedra. 20 años. 
Estudio Comunicación Social.
A veces se me da por escribir.

¡Deja que tu sonrisa cambie el mundo!

Contacto: fedra.venturini@gmail.com

¡Unite a la familia!

¡Seguí en contacto!







Podés ser parte de...

Podés ser parte de...
  • Facebook
  • Twitter
  • Google+
  • Instagram

Created by OddThemes & Distributed By MyBloggerThemes