Siempre hay Palabras


¡¡Muy buen domingo para todos!! ¿Cómo andan? ¿Cómo los trata el calor? Acá en Entre Ríos hace un calor tremendo pero al menos lo combato con siestas, tererés y duchas frías, pero en fin... llegó un momento del año donde me gustaría resumir en cierto modo fue el segundo año de esta odisea universitaria que (no puedo creer) está a la mitad de camino. Así que, sin más dilaciones, vamos a comenzar.

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Este año académico comenzó con un error que me hizo abrir mucho los ojos respecto de cómo elijo vivir la misma experiencia universitaria, qué caminos quiero tomar y qué caminos no quiero tomar tanto como profesional como persona. Paso a explicar:

En mi carrera, tenemos 4 especializaciones opcionales: Audio, Gráfica, Imagen y Redacción. Después de haber rendido mi última materia de 1° año (por cuarta vez) que fue la misma Redacción I, estaba muy en duda si especializarme en eso. Además, había escuchado muchas experiencias no gratas de ex-alumnos y mismos alumnos que estaban cursando actualmente la especialización.

Duré sólo un mes en la especialización... simplemente no pude. La sensación era de competitividad constante, nos hacía competir entre nosotros como compañeros y había un constante sentimiento de estar bajo presión que no era nada agradable. Además, el profesor tenía muchas actitudes despectivas especialmente por el lugar de procedencia y no te aceptaba trabajos que a él no le gustasen por distintos motivos. Por otra parte, la cátedra se encuentra muy desactualizada en cuestión de contenidos, simplemente dan crónicas y noticias policiales y todas tienen los mismos factores comunes, pero siempre hay algo que al mismo profesor no le va a gustar. El sistema de clases también es muy arcaico, como si estuviéramos en 1950. Me di cuenta que me gusta escribir, que me encanta, que lo disfruto y que me libera... pero que no considero enriquecedor bajo ningún concepto escribir para este profesor.

Estaba bastante miedosa de dejar la materia porque no quería perder un año entero (todos los talleres de especialización son anuales), hasta que me crucé con Bruno, mi compañero de clases de inglés. Un día, él me vio bastante bajoneada por esta situación y me dijo "yo voy al taller de Gráfica... ¿por qué no te venís conmigo a la clase a ver si te gusta?" me contó un poco de las cosas que hacían en el taller y de que no pasaba nada si empezaba un mes tarde, que la cátedra era muy comprensiva y solía tener en cuenta casos como el mío.

Me adentré muchísimo en el mundillo del diseño gráfico, el diseño web, el diseño de portadas, de personajes... disfrutaba mucho que me dieran libertad para trabajar y que me disciplinaran, pero que me dejaran poner un sello a cada trabajo. Al principio, cuando comenté a mis padres el cambio de materia, no estaban muy convencidos pero ellos mismos me habían visto pasarla verdaderamente mal a la hora de estudiar o hacer trabajos prácticos para Redacción. Pero fueron incluso interesándose por lo que iba haciendo en el taller y pudieron ver que el diseño requiere de un proceso arduo de pensamiento, de hacer, de rehacer, de corregir, de buscar y de inspirarse mucho.

A pesar de que me incorporé última, me sentí re bienvenida por la gente de la cátedra y mis compañeros me integraron y se formó un lindo grupo. En la muestra de fin de año, fue lindo que la gente que quiero se acercara a ver mi trabajo, que me feliciten e incluso que me digan mis propios compañeros "me alegra que en gráfica te hayas encontrado, te vemos más contenta acá". (de hecho, algunas de las imágenes que les dejo son de algunos de mis trabajos prácticos).


Este segundo año me sirvió también para darme cuenta de cómo otras disciplinas (como la semiótica o la psicología) colaboran para entender y desarrollar un mejor manejo de la comunicación, lo importante es que te abran la cabeza con una buena base teórica para comprender el mundo de las subjetividades. Por otro lado, me hizo dar cuenta de lo importante que es la base práctica para un comunicador y, ya me pasé un largo tiempo pensándomelo, decidí de momento hacer hasta la Tecnicatura en Comunicación Social (cuyo tercer y último año voy a estar cursando el año que viene) y después pasar a hacer 3 años de periodismo, en un instituto que ya escuché mil recomendaciones que tiene una base práctica más fuerte y que (por suerte) podría terminar más rápido ya que me homologarían la mayor parte de materias teóricas que cursé (y voy a cursar) en mi universidad actual. 

En el lado de los estudios fue un año complicado, fue un desafío que pude superar con muy buenos resultados. Superé incluso expectativas propias y hace dar cuenta que todos los sacrificios valen la pena cuando está la pasión por lo que uno hace de por medio. Lo que me queda pendiente para el año próximo (y que ya podría ir anotando en los propósitos del 2018) es manejar mi ansiedad, que este año me jugó en contra como nunca antes y me hizo terminar en urgencias 3 veces por picos de estrés y fue impresionante cómo eso afectó a mi estado de salud que por suerte ya me estoy cuidando más y recuperando esa vitalidad que un poco me quitó tanto estrés.

Además, como ya estoy en cierto modo ejerciendo el periodismo al hacer de prensa, radio y ahora en la sección de edición de una revista cultural, voy sumando experiencias al currículum que espero poder seguir agrandando, además de que los trabajos que voy teniendo me permitieron conocer gente muy copada, muy linda con la que disfruto trabajar y pasar el tiempo no sólo en lo laboral. Estoy colaborando en radio Vorterix y LT14 ambos lugares compuestos por grupos humanos tremendos y que me dan oportunidades impresionantes

Estoy muy contenta con este segundo año, fue interiorizarme en el campo de la comunicación para entenderla, para poder practicarla e incluso para analizar más de una vez todo a mi alrededor (les juro por Dios, que ando analizando hasta recetas de cocina) y gracias al cielo ya tengo la mitad de segundo en la bolsa, me falta la segunda mitad por rendir, pero ya tengo la tranquilidad de poder cursar tercero.


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Pero bueno... ¡Esto fue todo! Espero que no les haya aburrido este descargo tremendo que les acabo de hacer (igual si les soy honesta, no puedo creer la cantidad de cosas que hice en un año). Quiero que sepan que todo se puede, que no se llega a cualquier lado sin ir y atravesar un camino. Ninguna carrera es fácil pero vale la pena cuando es lo que queremos hacer en el futuro.
Muchas gracias por estar un día más del otro lado y nos estamos viendo muy pronto en otro post. 



¡Muy buenas a todos! ¿Cómo les va? ¿Cómo los trata el frío? ¿Ya comenzaron con los exámenes? En mi caso ya estoy preparando el primer trabajo práctico de mi taller, el primer parcial del año y también, aunque esta semana estoy sin clases, estuve a full entre eventos, trabajos y otras cositas más.
Como ven por el título, hoy toco un tema que es bastante charlado entre los estudiantes y que a ustedes les puede interesar si están estudiando (o van a estudiar) y están considerando comenzar a trabajar. LET'S GO.









ACLARACIÓN IMPORTANTE: las opiniones que les voy a estar compartiendo en este post va a ser desde mi experiencia personal tanto laboral como académicamente. Cada persona vive estas dos experiencias de distinto modo.


Si hay algo que nunca me esperé de este 2017 es que fuera a comenzar a trabajar y a ganar mi propia plata. Pero, la frutilla del postre, es que encontré un trabajo ejerciendo la profesión para la que estoy estudiando: periodismo.
Si pueden ver a la derecha del blog, escribo columnas semanales de interés general que se centran en actividades o historias de mi ciudad. Por suerte, es un trabajo que no es muy demandante y al que puedo adaptar mis horarios, mis tiempos y lo puedo flexibilizar como yo puedo y quiero.
La pregunta eterna de ¿puedo estudiar y trabajar al mismo tiempo? Es SÍ, SE PUEDE.

Principalmente se tiene que encontrar un equilibrio entre los estudios, el trabajo, la vida social y el descanso personal (obvio, sino te morís).
Siempre es necesario tener un sistema de organización y ver, en cada semana, una planificación para poder mantener las lecturas (o las tareas) de la facultad al día, que te alcance para estar desde el inicio hasta el final de las clases y también programar los horarios para poder llegar bien a un parcial o un final.

Además, te tienen que alcanzar los horarios para cumplir los deberes laborales, dependiendo de cuales sean éstos.

Por otra parte, muchos no toman en cuenta las horas de esparcimiento y ocio. Muchos no lo toman como algo fundamental, pero en serio es muy importante. Llega un momento donde podés llegar a colapsar y les juro (por todo lo que es bueno) que un pico de estrés es lo más feo que te puede pasar.

DESVENTAJAS.

  • Una de las mayores es que pierdo tiempo en estar con amigos, familia y, sobretodo, para estudiar y cumplir con mis deberes para todas mis clases. El tiempo que antes utilizaba para el blog o para organizar resúmenes y esas cosas, se me pierde en preparar notas, guiones, entrevistas y otras cosas más. 
  • Hay veces en las que me veo obligada a elegir entre mi trabajo y la facultad y a qué darle la prioridad. En mi caso, suelen ganar mis estudios y cada vez que tengo que renunciar a publicar una nota porque no me dan los tiempos, tengo la suerte de tener dos jefes muy flexibles que entienden que soy aún una estudiante.
  • También, sobran las ocasiones donde los números no me cierran al momento de dividir los horarios entre trabajo y facultad y llega un momento en que no me queda otra que sacar tiempo de mi propio horario personal para trabajar pero tengo la voluntad de intentar ser positiva y pensar que ya va a venir mi momento de descanso.



VENTAJAS.

  • No sólo tengo un trabajo: TENGO 2 y, en ambos como les venía diciendo, incluyen ejercer la profesión de periodismo y, en el lado positivo, encuentro muy interesante el hecho de poder aplicar las cosas que aprendo todos los días (y las que ya aprendí) en un texto periodístico, en un guión para radio, etcétera. 
  • Desde luego, también está la independencia económica de mis padres. Desde luego, todavía vivo con ellos y ellos siguen manteniéndome en ese sentido. Sin embargo, no les puedo explicar lo feliz que me siento de no tener que suponerles una carga extra con gastos nimios como pueden ser para cargar la tarjeta de colectivo, crédito, si necesito algo en específico, si quiero salir a comer con alguna amiga o ir al cine, por ejemplo. Además, tener para los gastos personales sirve mucho por si surge alguna urgencia. Por otra parte, también sirvo como ayuda a la familia, por si mis viejos alguna vez precisan ayuda en algún gasto. Me siento útil aportando a la familia, la verdad.
  • La experiencia. Por desgracia vivimos en una sociedad donde hay gente que pide 10 años de experiencia laboral a jóvenes que tienen 22 años y vos tipo... "CAPO, ME HABLÁS EN SERIO?". El currículum es tu carta de presentación sobre tus capacidades y tus experiencias pasadas y, el estar ante futuras posibilidades laborales de lo que estamos estudiando, es una suerte de la que hay que estar agradecido todos los días.
  • Algo que me brinda, tanto el trabajo en el diario como en la radio, es la posibilidad de conocer gente nueva. En todas mis notas he conocido a personas muy interesantes, muy amables y con una perspectiva del mundo que te hacen pensar que sí hay buenas personas en este mundo. Si hay algo en lo que me concentro (a la hora de escribir principalmente) es encontrar algo que demuestre y sea una evidencia de que el mundo puede cambiarse a base de buenas acciones y que las personas decentes no están extintas. Además, me hago nuevos amigos y aprendo sobre el mundo del periodismo actual por mi misma y formo mis propias perspectivas y eso es muy importante: tener una vista amplia y PROPIA sobre el campo laboral al que me estoy insertando.
  • Autosatisfacción es una de las palabras que más definen mis sensaciones respecto de mis dos trabajos. A ambos disfruto desarrollarlos y me encanta vivir en un mundo de medios y me encanta poder experimentar lo que va a ser mi vida en algunos años. Me llena muchísimo trabajar y hace que el esfuerzo valga la pena. No les puedo explicar lo que es ver tu nombre publicado en papel de diario y que la gente comente que les gusta lo que hacés o que, cuando llaman al programa donde trabajo, la gente ya diga que me reconoce la voz y me felicita por el esfuerzo. Y, como acaban de ver, las ventajas le ganan a las desventajas en gran medida.


En síntesis: SI. Se puede trabajar y estudiar al mismo tiempo y los primeros trabajos son los que te enseñan a madurar como persona y, en cierta medida, te ayudan a descubrir qué camino te gustaría tomar en un futuro, siendo éste trabajo relacionado o no con tus estudios. Sin embargo, las experiencias que se adquieren sumado con la madurez que brinda y las enseñanzas que aporta, hacen pensar al trabajo de cualquier índole como un logro y como una bendición, no como una carga. 


Bueno... ¡Esto fue todo! Espero que les haya gustado la entrada de hoy y se animen a decirme en los comentarios si trabajan y estudian, si estudian y pensaban trabajar o si ya están trabajando pero alguna vez vivieron la experiencia de trabajar y estudiar. Me encantaría saber sus opiniones y conocer las historias que tienen para contar, no sólo a mi, sino al resto de nosotros :)
Les agradezco por estar una vez más del otro lado con la mejor de las ondas y espero verlos de nuevo muy pronto en un próximo post. 
¡Nos vemos!



¡¡Hola a todos!! Muy feliz (último) sábado de vacaciones para todos, si es que aún no comenzaron las clases o, si ya las comenzaron, les deseo toda la suerte del mundo para este nuevo ciclo lectivo para comenzar. Aunque a lo mejor sea un poquitín tarde, no podía dejar ir marzo sin antes publicar un post de la sección que más disfruto hacer en el blog, así que me dejo de hablar y LET'S GO.







Este año, después de un año de universidad probando diferentes métodos de organización, este año creo haber encontrado el sistema con el que mejor me manejo para dividir mi tiempo entre mi trabajo en el blog y la radio y mis estudios universitarios y son tanto digitales como físicos. Mi organización se divide en 5 componentes principales:


GOOGLE CALENDAR.
Se sincroniza en una nube, por lo que se puede utilizar desde varios dispositivos (celular, tablet, computadora) y se actualiza automáticamente, mientras lo vas escribiendo. Tiene un sistema de colores para identificar prioridades y poder relacionarlas más cómoda y dinámicamente. En mi caso, el rojo son compromisos relacionados con la facu (ya sean parciales, tareas, finales, trabajos prácticos, etcétera); anaranjado para cosas relacionadas con el blog (entrevistas, reseñas para escribir en borrador o para publicar, posts para preparar y así sucesivamente); violeta para cosas relacionadas con mi trabajo (hacer notas, escribir notas, compromisos, reuniones también); azul para mis compromisos con mi salud (literal ahora vivo en consultorios de médicos) y rosado para actividades personales (juntadas con mis amigos, cenas, comidas, fiestas de cumpleaños, etcétera).
Otro aspecto interesante del google calendar es que lo ajustás a cómo querés ver tu organización y podés ver el calendario en forma diaria, semanal o mensual. Además, si hay que reprogramar o cancelar algo, lo configurás y automáticamente eso se sincroniza y ya no tenés que preocuparte.


AGENDA. 
Desde este año, la agenda en papel me ha cambiado la vida. Al ser semanal, tengo toda mi semana a la vista y puedo organizarme más cómodamente. Suelo anotar los lugares y direcciones por si tengo, por ejemplo, algún turno al médico alguna entrevista o si tengo que ir a hacer mandados al centro, me hago una lista para ese día y trato de cumplirla. La agenda que yo conseguí es del año 2017 y motivacional, de tapas duras, que me costó AR$147 y es de productos RY. También es colorida, entretenida, con plancha de stickers (esas cosas me encantan) y con un folio para guardar cosas donde yo suelo guardar mis órdenes del médico, recetas de remedios,
facturas para pagar o tickets importantes y te dan ganas de usarla. Eso es un buen consejo: usen agendas que les den ganas de usarlas, no esas que las escribimos el primer día y después a la mierda todo.
Tomé la costumbre de que, por las mañanas mientras desayuno, abro la agenda y miro las cosas que tengo que hacer y, si surge algo en el día, lo voy anotando. Después tildo las cosas que cumplo y no saben lo bien que se siente tener tantas cosas tachadas.




CUADERNO DE HOJAS RAYADAS.
Esto lo uso más específicamente para la radio y mi trabajo en el diario. En el caso de la radio, anoto teléfonos, mensajes para sacar al aire o los saludos de la gente que llama, información importante para pasar al aire y así sucesivamente. En el caso del diario, anoto información que mi jefe me da sobre la gente que tengo que entrevistar o ideas de notas para hacer y también anoto las preguntas para las entrevistas que hago. Esta también es de tapas duras y de RY, con un diseño divino de galaxia que me encanta y fue un regalo de mi amiga Jocelyn por Navidad.



GOOGLE KEEP. 
Desde hace 2 años uso Google Keep y sigo utilizándola un montón. Tiene el mismo sistema de google calendar (se guarda en una nube y la podés usar desde cualquier dispositivo y también se organiza por colores). Acá lo que más hago son listas de tareas, más particularmente de cosas que comprar en el mes, por ejemplo. También es donde anoto mis ideas de posts para el blog, de libros que me gustaría leer y reseñar y, a partir de ellas, es donde tomo la agenda y organizo el orden de realización y publicación de los posts mismos, teniendo en cuenta que publico miércoles y sábados y así me quedo tranquila de que el blog tiene un momento, un lugar y un espacio dentro de todo lo que tengo que hacer. Además, en esta aplicación es donde suelen nacer los Story Time y las reflexiones del blog. 





CARPETA GRANDE. 
A pesar de mis esfuerzos, no puedo no usar carpeta para la facultad. Las separo según las materias que tengo y, al principio, tengo un folio donde dentro está mi horario de este cuatrimestre bien en grande que puedo consultar ante cualquier duda. También, más adelante, tengo pensado hacer una hoja para poner las fechas de los parciales. Además, los anillos son convenientes para poner recambios de hojas, sacar para resúmenes y poder manejarse con más facilidad. En este caso, la mía es de marca mooving, que es preciosa, de tamaño A4, con un diseño hermoso que sólo me costó AR$113. Aunque sé que se pueden reutilizar o decorarlas y así, en mi caso no tuve tiempo para decorar mi carpeta del año pasado que decidí, va a ser para guardar todos los apuntes del año pasado que voy a tener como reserva por si las dudas. En este cuatrimestre sólo me dio tiempo para hacer las carátulas por mí misma y el horario (tengo que confesar, me encanta mi diseño de carátulas de este año).


Pero bueno... ¡¡Esto fue todo!! Espero que les haya gustado esta entrada y, a lo mejor, les haya dado alguna idea de cómo organizarse para este nuevo ciclo lectivo o para su trabajo. También me gustaría que me contasen en los comentarios sus modos de organizarse, si tienen algún sistema con el que manejarse o algún consejo que puede ayudar, ¡eso siempre es bienvenido!

Muchas gracias por estar nuevamente del otro lado de la pantalla con la mejor de las ondas y espero verlos próximamente en otro post y les deseo un feliz comienzo de clases para todos, ¡¡muchas fuerzas y a meterle con pila a todo!!

¡¡Muy buen lunes para todos!! Espero que hayan comenzado esta semana de lo mejor, que estén disfrutando de estos últimos días de primavera antes del comienzo del verano y de la Navidad. Para este apartado del especial de fin de año, por otra cuestión de organización de la facultad, me vi obligada a pasar la entrada de Un Viaje Inesperado para el día de hoy.
Además, antes que nada, les presento el nuevo encabezado de Un Viaje Inesperado que nos va a ir acompañando en este 2017 que ya está más cerca que nunca. También agradecerles por acompañarme y aconsejarme en este primer año de universidad que fue muy intensos, con sus altos y bajos. Así que dejo de enrollarme y LET'S GO.





Este ciclo lectivo fue diferente. Fue mi primer año universitario cursando la Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Entre Ríos. Fue una aventura desde el primer día. Algo que no dije en la segunda entrada de esta sección fue que en mi primer día, de camino a la facultad y en los primeros dos días del ingreso mi único pensamiento era "¿En qué me metí?". 
Como cualquiera, estuve medio perdida al principio y era caminar en medio de la niebla sin una linterna. El primer año lo supe disfrutar muchísimo y aprendí varias cosas que me quedaron medio inconclusas de mi último año de secundaria como Historia Argentina y Mundial (un tema que me encanta) y también aprendí fotografía, redacción, edición y también la forma de expresión de cuerpo y voz a la hora de estar delante de un micrófono, ya sea para radio o televisión.
También aprendí a sobrevivir yo. En el sentido de volverme alguien inquieta, que quiera saber más y no esperar a que los otros se muevan para moverme yo. Aprendí a ser más independiente y a hacerme cargo del uso de mi tiempo que dedico en mi vida. 
Aprendí lo que es que una carrera te rompa, en cierto sentido, el corazón. Al día de hoy estoy preparando (por cuarta vez) la última materia que me queda y, por suerte, no estoy sola: los tengo a mis viejos, una maestra particular y una compañera que es un sol y un pan de Dios que se volvió mi mano derecha para estudiar, para hablar, para reflexionar y con quien crecí un montón.
Y sí, pedí ayuda a una maestra particular. Creo que hay que ser capaz de decir "necesito que alguien que sepa en serio me explique y me diga cómo puedo hacer esto bien". Ir a una maestra particular no es un signo de ignorancia y menos de debilidad. Es una señal de que nos importa, de que queremos estar comprometidos y sacar un resultado que valga la pena el esfuerzo. Gracias a Dios esta profesora es una experta, es amorosa y es profesional en lo que hace.
También agradezco infinitamente el apoyo de mi secundaria que estuvo presente aún cuando su tarea de tener que cuidar de mi y educarme ya se había terminado. Me recordaron cómo era, como soy y cómo quiero ser en un futuro cercano. Todos los profesores que me siguieron aconsejando y a mi rectora que aún cuando fallo, sigue apostando por mi y eso es invaluable.

Para serles totalmente sincera, no tengo muchos ejemplos universitarios: mis padres, que son de las personas más cultas, trabajadoras, capaces e inteligentes, no pudieron concluir carreras universitarias por distintos motivos. Mis hermanos, aunque los amo, tampoco han podido concluir sus estudios por motivos suyos. Ni siquiera yo creía que iba a sacar al menos dos materias. Saqué, en 8 meses, 7 materias. Y no me veía capaz. Pero a veces pensaba "pudiste con el secundario e inglés, pudiste con 4 intertribus siendo campeona en culturales quedando invicta... ¿qué diferencia hay acá? El esfuerzo que ponés es el mismo". Hoy miro exactamente hace un año, cuando estaba recibiendo el diploma del secundario y sigo entendiendo el miedo de aquella Fedra de 17 años. Lo veo y lo sigo sintiendo. Los miedos de perder los vínculos siguen ahí pero todos sigan ahí y voy a luchar por la gente que quiero.
Para los que estén comenzando el secundario o la universidad y se separen de los amigos, les digo: los amigos de verdad siguen unidos aún cuando pasan los años. Yo soy la prueba de ello.

2016 me trajo, para mi sorpresa, mucha gente nueva que hoy son un gran apoyo y una gran fuente de alegrías para mi. Mi amiga Jocelyn, Aldana de la facultad son un ejemplo de que este año no habría sido lo mismo sin ellas presentes. También a alguien que tuve muy cerca estando lejos fue a Ro Barberán, un sol de persona que me ha sabido ayudar y decirme la palabra justa cuando la necesitaba y espero conocerla personalmente en algún momento. También me trajeron la sorpresa de que voy a conocer a alguien, con suerte, en junio del año que viene. Una personita muy importante que me va a decir "tía" y que me importa más que nada que venga sano (o sana) y sea muy feliz.

Alguna vez escuché a una persona que dijo "la facultad es el claro ejemplo de 'persevera y triunfarás' " y, efectivamente, es así. Es luchar, es peregrinar y ser optimista en que las cosas van a estar bien a largo plazo. En la facultad, y en la vida en general, uno es su propio héroe. Nadie te levanta sino vos mismo.
Los padres, amigos e incluso los profes nos pueden alentar a seguir adelante, pero los que toman las decisiones de seguir adelante con la vida somos nosotros. Quedar estancados en un pozo o subir hasta poder ver la luz son dos opciones completamente viables.

La sorpresa que no me esperaba este fin de año fue una propuesta de ser becaria en radio (que surgió recientemente, si ven lo que twitteo la semana pasada fue mi primer día) la cual acepté sin dudarlo dos veces, es una oportunidad increíble que no podría estar más contenta la gente con la que trabajo ahora.

Por supuesto, el blog me ayudó un montón a expandirme (como siempre) en la experiencia lectora, en mis amistades y con los conocimientos adquiridos en este año (y los conocimientos que me quedan por adquirir) que al fin y al cabo me han servido para la organización y diseño del blog para el 2017 y para el resto de años que espero seguir con este espacio que ya cuenta con casi 200 personas detrás de la pantalla. 
Si les comparto todas estas imágenes, es porque cada una de ellas representa algo muy importante para mi. Acá hay momentos muy lindos de este año que quedaron grabados. El tiempo se detuvo ahí para que lo pueda recordar en algún tiempo. Y espero que el año que viene y por mucho tiempo más, este viaje inesperado siga para sorprendernos a todos con más fotos y momentos que me hagan pensar que todo este recorrido a una Montaña Solitaria, vale la pena.
¡Nos vemos este sábado para el especial de Navidad!

¡¡Feliz viernes para todos!! ¿Cómo les va? ¿Qué tal su semana? En mi caso estoy muy contenta porque YA ES VIERNES y también hace calorcito y eso es ya suficiente para hacerme feliz, excepto porque tengo mucha tarea pero anyway, acá estoy con lo que les prometí y es contarle detalladamente qué hay en mi mochila para ir a la facultad. LET'S GO.


Para comenzar, les digo que soy de estar varias horas en la facultad y es ir siempre con la mochila a cuestas así que la practicidad siempre es la clave y tener lo que necesito siempre a mano.
En este caso, utilizo a mi fiel bolso de That Bag, que este me lo regalaron por mis 15 años y lo utilizo desde 2013 y sigue vigente así que imaginen lo que hemos recorrido este bolso y yo. Es muy espacioso en el bolsillo principal y también tiene un bolsillo más chico donde caben mil cosas. Además, como toque le puse un pañuelo rojo para agregarle algo más y también en el bolsillo más chico le puse un llavero que tiene como dije al Espíritu Santo y detrás los 7 dones escritos que me lo regaló la escuela cuando egresé cuando destaqué en el área de Ciencias Exactas si mal no recuerdo.
Lo primero que uno ve cuando abre el bolsillo principal es mi carpeta oficio que es muy básica pero ENORME y tiene un espacio impresionante que no llené todavía ni la cuarta parte de ésta (y eso que vengo escribiendo una banda, imaginen).
Y les voy a dejar ver qué es lo primero y segundo que se ve cuando abro la carpeta (un dibujo que me regaló Esteban por mi cumple en 2014 y una foto con mis papás cuando egresé) y también algunas de mis carátulas (que decoré con temática de mandalas).


Después tengo la cartuchera que lleva conmigo desde 2012 xD está ya viejísima y creo que cerca de la jubilación y encima tiene un agujero gigante en un costado y se le escapa todo que ya tengo que coser, pero el cierre sigue funcionando y me da mucha pena tirarla, esa cartuchera y yo también pasamos por muchas juntas.








Ahora pasamos a este cuaderno que siempre llevo "por las dudas", para anotar alguna idea, alguna cita importante (cita tipo "quote"... creo que me entendieron) que esta es más que nada muy personal. pero igual la llevo aunque rara vez la use, pero me siento rara si no la llevo en mi día a día xD Dice Red Minetti en la parte superior porque en realidad un distribuidor se lo dio a mi viejo y yo como buena hija la tomé prestada sin permiso. 

Ahora pasamos al bolsillo más chico del bolso que tengo cosas básicas pero, you know, son importantes. Además de llevar obviamente el celular, suelo llevar el cargador por si voy a pasar muchas horas fuera de casa, también los auriculares.
Obviamente llevo la billetera que esta la tengo desde hace unos cuantos años, que es chiquita, es práctica pero entran miles de cosas
pero suelo llevar lo básico: DNI, tarjetas, la tarjeta del colectivo, plata... Nada especial.
También llevo SIEMPRE mis anteojos porque hay veces que se me cansa mucho la vista, además hay veces que los profes tienen alta letra ilegible así que... sin indispensables.




Como soy muy distraída (en serio, no se dan una idea) necesito algo que me mantenga con los pies en la Tierra y, aunque utilice medios virtuales como Keep, Google Calendar, entre otros, necesito un registro escrito, especialmente para los
trabajos prácticos, las tareas y también para las entradas del
blog, cumpleaños, compromisos y así, esta la compré en Todo Moda y me salió alrededor de $45, es chiquita, práctica, cómoda y me entra tanto en el bolso de la facultad como en una cartera chiquita que uso para hacer mandados o cuando tengo que irme con lo justo y necesario.


Por último, tengo este bálsamo labial, tengo los labios sequísimos y siempre se me andan resquebrajando. En este caso, tiene un toquecito de color, pero es algo muy sutil y no hace la diferencia pero me gusta mucho cómo me deja los labios, con perfumito y suavecitos.




En fin... ¡¡Esto fue todo por hoy!! Espero que les haya gustado esta nueva entrada y me digan en los comentarios: ustedes, ¿qué suelen llevar en sus mochilas? Me encantaría saber sus opciones o si tienen algún consejo que pueda ser útil para la organización o lo que a ustedes más les guste.
Gracias de nuevo por estar del otro lado un día más y espero verlos en la próxima entrada :)



¡¡Muy feliz sábado para todos!! ¿Cómo les va? Yo estoy terminando ya mi desayuno, bien tranquila y muy contenta porque hay un sol y un calorcito tan hermoso que... estoy que me pongo a bailar de la felicidad.
El día de hoy, mi último finde de vacaciones, voy a hablarles de mis expectativas para este segundo cuatrimestre, con una breve introducción de lo que fue mi primer cuatrimestre con alguna que otra agenda. Esta entrada va a ser más que nada reflexiva que otra cosa pero en los próximos días voy a estar subiendo una segunda parte de esta entrada con un contenido más dinámico que espero disfruten. Sin más dilaciones... LET'S GO.


Creo que el miedo que tenía al primer cuatrimestre de la facultad era principalmente que no sabía a que me enfrentaba. No sabía cómo iban a ser los exámenes, los profes, las tareas... ¿Cómo iba a soportar de dos a tres horas de clases seguidas? Bueno, un poco de práctica ya tenía que en el instituto de inglés tenía dos horas de clases dos veces por semana. En fin... me sorprende lo bien que me sobrepuse a esos cuatro meses. No fue como me lo esperaba, pero eso es un punto a favor, sin duda alguna. Los compañeros, a quienes ahora puedo llamar amigos, son grandes personas y me hacen reír en cada clase, me han ayudado y yo los ayudé y sé que va a seguir siendo así el segundo cuatrimestre. Lo único que me da pena es que ya las dos carreras (Ciencias de la Educación y Comunicación Social) no vamos a tener clases conjuntas en este cuatrimestre y parte de los chicos del grupo que formé vienen de esa carrera pero seguro nos vamos a encontrar en algún recreo o algún descanso o alguna juntada fuera de clase.
No voy a mentir, de las cuatro materias que tuve, Imagen fue la más tediosa, pero fue más por el modo de los profesores de dar la materia que por otra cosa. Y aunque me costó, pude promocionarla al primer intento y salir con sólo este pensamiento: definitivamente no voy a especializarme en esta materia.
El resto de las materias las supe disfrutar: historia, redacción y trabajo intelectual que era casi como una ayuda para saber redactar trabajos prácticos, para abrirnos la mente al debate y a un amplio campo de estudios y, sin lugar a dudas, la supe disfrutar mucho. La docente, una capa por cierto, era muy liberal y nos dejaba explayarnos en nuestros ensayos y monografías para poder ella también aprender algo nuevo y eso se aprecia siempre en un docente.
A las tres materias que mencioné anteriormente las llegué a promocionar y con lindas notas sin embargo sólo regularicé una... redacción. A pesar de que rendí el final (exactamente hace un mes)... no lo aprobé, pero estuve muy cerca. Y aunque me agarró un ataque de depresión impresionante, mi vieja me dijo cuando estaba en mi cama llorando desconsoladamente, algo que no voy a olvidar nunca: Sé cómo te sentís y lo impotente que es esto y te voy a dejar estar así hoy. Pero en cuanto ya no puedas llorar, mentalizate, agarrá los apuntes y en el próximo llamado demostrales quién es el que manda.
Fui el jueves de la semana pasada a mi colegio, un día después de enterarme que desaprobé y hablarlo un poco conmigo misma, fui ahí para renovarme un poco la alegría... y siempre lo logran.
No les voy a mentir: me cuesta perdonarme cuando fallo y por eso me gusta hacer las cosas sola: porque si fallo no voy a hacer daño más que a mi misma. Y sin eufemismos, todavía no me perdono, pero estoy mirando hacia adelante, aunque cueste.

Adelante... Se viene un segundo cuatrimestre donde, para mi sorpresa, no estoy tan asustada como al principio, porque sé a lo que me enfrento y pude comprobar efectivamente que soy capaz de luchar. Que soy capaz de ser constante y que puedo lograr un objetivo. Seguramente no voy a poder evitar alguna que otra desilusión pero de errores estamos hechos los humanos, ¿no?
Para este segundo cuatrimestre me propuse, no sólo aprobar las materias nuevas, sino sacar la que me queda del primer cuatrimestre. Y les prometo que voy a hacer todo lo posible para cumplir lo que prometo.
Y para no dejar esta entrada como una cursilada, y porque siempre me gusta compartirles alguna canción nueva y porque quiero terminar esto un poco de forma épica les pido que y bien terminen esta entrada, escuchen esta canción que, si además son de Boca, les va a encantar:

¡¡Nos vemos la próxima entrada!!

¡¡Feliz martes para todos!! ¿Cómo van manejando el frío? ¿Ya están de fin de trimestre o en época de parciales? Espero que le metan toda la pila a esta época que es siempre desesperante pero que, al fin y al cabo, superamos independientemente de los resultados.
El día de hoy les quería compartir la experiencia de mi primer parcial, más desde el punto de vista de una ingresante y esas cosas. Sin más dilaciones... LET'S GO.


Creo firmemente que una evaluación, sea de la materia que sea, comienza desde mucho antes de que el profesor te da la fotocopia con las preguntas cuyas respuestas deberías saberte. Una evaluación, un parcial o como lo quieras llamar, comienza desde el mismísimo momento en el que el profesor anuncia la fecha estipulada y los temas que van a tomar. Ese preciso momento es en el que todos sentimos siempre un escalofrío y decimos "NO. ESTO NO ME ESTÁ PASANDO A MI". La primera fecha de examen es la que inaugura la que yo llamo "Temporada de exámenes" (leer con voz de Bugs Bunny).
Materia: Conocimiento de la Realidad Sociopolítica (si, alto nombre. Pudieron ponerle "Historia Argentina" tranquilamente pero creo que los profesores querían ponerle un nombre sofisticado).
Fecha: Viernes 6 de Mayo de 2016 a las 18:00
Temas: Los tres modelos de acumulación capitalista+Perón+Última dictadura cívico-militar.
Tenía tres semanas para estudiar. Tres semanas para demostrarme que sí podía con este desafío.
Si hay algo de lo que siempre me he enorgullecido es de mi capacidad de hacer resúmenes y, si no me creen, pregunten a mis compañeros de secundario que me han admitido en más de una ocasión que los ha salvado de desaprobar la evaluación, el trimestre e incluso el año. Esta no fue la excepción, los resúmenes me fueron quitados varias veces de las manos por mis compañeros para ser fotocopiados, copiados a mano y también agregaban alguna que otra anotación al margen de algo que consideraban importante. En síntesis, "el resumen del pueblo".
¿Cómo hice para estudiar 103 años (sí, los conté) de Historia Argentina? Apliqué mi método personal: Levantarme todos los días antes del parcial santo bien temprano, hacerme una taza de café con leche que me alcanzase hasta mínimo las 10 de la mañana, cerrar todas las puertas y ventanas habidas y por haber, dejar el celular bien lejos de mi alcance e ir caminando por el living y el comedor, a veces saltando, leyendo, releyendo, interpretando y festejando cuando dejaba una hoja aprendida sobre la mesa. Cuando terminé de estudiar todo, sorprendentemente una semana antes, me ponía a repasar de vez en cuando o veía un documental en relación a los temas del parcial para ir refrescando la memoria y tener en cuenta todos los detalles.
El día del parcial decidí pasar el día fuera de casa. Tomé todo lo necesario (resúmenes incluidos por supuesto) y marché hacia... mi colegio secundario. ¿Por qué? Ese día fue el tan ansiado y tradicional bautismo de las tribus. Una fiesta escolar que todos festejábamos. Cuando vi a un profesor que me abrazó me preguntó cómo estaba y dije, sin pensarlo dos veces, "es lindo volver a casa". La pasé de lo mejor con mis amigos, reencontrarme con ex-compañeros, cantar las canciones de mi tribu, renovar una alegría distinta. De algún modo, se me renovaron las energías.
Todo terminó al mediodía y después de irme al comedor de la facultad (se pusieron la 10 y sirvieron milanesas) marché a la facultad a esperar pacientemente, repasando, hablando con amigos por whatsapp que me daban fuerzas o me distraían para no ponerme nerviosa... Todo hasta que llegó el momento. Un dato importante a destacar es que siempre llevo para un examen importante elementos que considero indispensables a la hora de rendir: mi dije de la Virgen de Luján que me dieron cuando egresé, mi primera remera de tribu con la que gané mi primer tricampeonato, las pulseras que usaba en el secundario para los horribles exámenes de química y la campera de 6to con la que aprobé el final de matemática y del instituto de inglés.
Comenzó el parcial y ahí el reloj se detuvo por completo y nada existía sino el banco, mi birome, mis hojas, mi cerebro y yo. Escribí como si me fuera la vida en ello. Escribía, escribía, escribía, tanto que al terminar se me acalambró la mano. No me pasaba eso desde aquel final de Ecología del año pasado. Me sumergí por completo en el examen y eso es buena señal: significa que todo va a ir bien. Entregué, salí del aula y pude respirar con tranquilidad por primera vez en tres semanas. Había terminado y sólo quedaba esperar, ¿cuánto? Eso todavía no lo sabía.
Para las 21:00 había llegado a casa, con un dolor de cintura que parecía que me iba a morir del dolor en cualquier momento y casi me desmayé. A nadie le extrañó que me pasara eso. Mi mamá, cuando me dio un remedio para el dolor que tenía por todo el cuerpo me dijo, muy seria, "te pasaste de revoluciones, tenías mucho estrés acumulado". Sabía que tenía razón cuando ella me decía que le pasaba lo mismo en sus años de universidad. Esa noche, en la que esperaba descansar, no pude pegar ojo.
Al final, fueron solamente diez días en que los profesores nos tuvieron en suspenso. Un profesor publicó en el grupo de Facebook de la asignatura que nuestras notas se encontraban disponibles en el blog de la materia. Fue un momento de ansiedad impresionante: apagué la tele para tener silencio y, a lo mejor, agregarle tensión al momento. La lista con los nombres, como siempre, el mío entre los últimos. No me atrevía a ver. "APROBADO" decía. "VAMOS LOCO TODAVÍA" pude gritar y no pude evitar que se me escaparan unas cuantas lágrimas de felicidad. Ahí fue cuando de verdad sentí que la evaluación había terminado.

En fin... ¡¡Esto fue todo!! Espero que les haya divertido leer mi experiencia, creo no haberme olvidado de nada de todo lo que viví... Pero igualmente me encantaría que en los comentarios me contasen sus experiencias con evaluaciones ya sean parciales, finales, del secundario, de la facultad, de la primaria, de lo que ustedes quieran :D No se olviden de que nos vemos muy pronto en una nueva entrada, ¡muchas gracias por seguir un día más en el blog!

¡¡Hola a todos!! Hoy vengo con una entrada que les prometí desde que comencé esta sección del blog: un viaje inesperado. Un viaje que, con suerte, va a durar 5 años. Les voy a hablar, desde mi punto de vista, mi primer mes de universidad. Qué sentí, qué trabajé, cómo hice para rendir los trabajos finales, etcétera. Sin más dilaciones... LET'S GO.


Para los que no recuerden, me encuentro estudiando Comunicación Social y comencé el primer día con unos cuantos tweets expresando el miedo y la ansiedad que tenía en su momento, aquel 10 de febrero, comenzó la aventura. A las 15:00 en punto nos hicieron pasar al auditorio de la universidad para darnos la bienvenida por parte de la Decana, los coordinadores de carrera, algunos profesores, etcétera. Luego, tuvimos nuestra primera clase, Métodos y Técnicas del Trabajo Intelectual. Me hizo bien tener, en la distancia, el celular de mi papá (el mío había muerto después de mis vacaciones en Puerto Madryn) para llamar a mi mamá (si, así de maricona soy, no me juzguen) en los recreos. Estaba muy cohibida, por así decirlo. Literalmente, me hice una bolita y no interactué de ningún modo con nadie. Esto fue solamente la primera semana, donde a partir de ahí entablé una amistad con dos chicas muy amigables y simpáticas, Laura y Mica que, si me siguen en Instagram, podrán ver que subí algunas fotos con ellas.
Las clases eran en su totalidad todas interesantes y no podía dejar de pensar en mi escuela, en lo que dejé atrás, en todos mis profesores. Hasta en una clase, en la que estábamos leyendo de manera silenciosa un texto que me resultaba familiar a un tema del secundaria, exclamé el nombre de una profesora que quiero mucho y que está en mi vieja escuela. Si xD la vergüenza del año.
Me di cuenta que en el ingreso y la universidad en general nadie me mueve para que las cosas sucedan, sino que yo debo moverme para poder avanzar. En cierto modo, como un tiburón, si no nadan hacia adelante, se mueren.
Comenzó la época de los trabajos finales. Para uno de ellos, tuve que entrevistar a alguien que conocía, pero que me gustaría conocer un poco más. Como todas mis amigas estaban en la suya con sus respectivas carreras, tuve que encontrarme con cierta personita... esa persona es Esteban, que me hizo aprobar con una buena nota, gracias a Dios.
El resto de los trabajos finales eran escritos, que resumían los temas y ejes dados en las clases de las otras tres materias. Fue un trabajo difícil. Era estar en la facultad desde las 8 de la mañana hasta las 20 horas, entre clases, trabajar, leer, releer, redactar, citar y darnos algún que otro quebradero de cabeza. En esta semana que acaba de terminar, fueron las entregas de aquellos trabajos y en los días jueves y viernes los coloquios de dos de esas materias. Tengo el agrado, y el orgullo, de decir que aprobé todas las materias del ingreso, sin dejar ninguna pendiente.
No lo hice sola, tuve gente que me ayudó, la mamá de Esteban, los chicos del centro de estudiantes de mi facu que hicieron un grupo de estudio para ayudarnos, mi papá ayudándome a comprender algunos textos y, cuando creía que todo estaba perdido, mucha gente me dio ánimos a seguir adelante para no tirar la toalla.
Mi ingreso terminó ayer y con mucha alegría. Da la casualidad que ayer fui a visitar a ese secundario y a esas personas que dejé atrás. Fue como volver a casa, después de un largo viaje. O, desde la experiencia de Bilbo, volver a mi agujero-hobbit después de una aventura que incluyera un dragón. Todos me dieron una inyección de energía positiva para seguir adelante, para demostrarme que se puede volver al pasado de vez en cuando con los buenos recuerdos.
Definitivamente, mi carrera me gusta y espero de verdad poder seguir adelante y sé que puedo. En unos años, quién sabe, tengamos entre nosotros a una Comunicadora Social.
Espero que sigamos con este viaje inesperado y que me digan si están atravesando algo similar.

Bueno... ¡¡esto fue todo!! Espero que les haya gustado esta entrada y les haya gustado leer mi experiencia con la facultad, en este primer acercamiento. Obviamente, repito, me encantaría saber en los comentarios o en las redes sociales si están pasando por la facultad, comenzándola, en medio de ella, terminándola o con la idea de comenzarla en un futuro cercano. ¡¡Todas las opiniones son válidas!!
Gracias por estar un día más ahí y nos vemos muy pronto.

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Sobre mí


Fedra. 20 años. 
Estudio Comunicación Social.
A veces se me da por escribir.

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